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Casimiro López Llorente

Carta del obispo

Casimiro López Llorente

Inicio del proceso sinodal

La sinodalidad es ante todo una forma de ser y de actuar en la vida y la misión de la Iglesia

El próximo Sínodo de los Obispos en Roma tiene como tema: Por una Iglesia sinodal: comunión, participación y misión. El papa Francisco desea que todo el Pueblo de Dios se implique en este sínodo por lo que ha establecido un itinerario nuevo. No se limitará a la Asamblea de los Obispos sino que será un proceso sinodal con tres fases: una primera a nivel diocesano, otra posterior a nivel continental y la fase definitiva a nivel de Iglesia Universal, la Asamblea de los Obispos en octubre del 2023. Las dos primeras fases servirán para la consulta de todo el Pueblo de Dios; a partir de las aportaciones se formulará el instrumento de trabajo, sobre el que tratará la Asamblea episcopal. Este fin de semana, el Papa iniciará para toda la Iglesia la fase diocesana de este proceso sinodal, y una semana después lo haremos en el resto de las diócesis.

«El camino de la sinodalidad –dice el Papa-- es el camino que Dios espera de la Iglesia del tercer milenio». Esta palabra viene de sínodo, que significa «caminar juntos». Es una palabra antigua y venerada por la Tradición de la Iglesia. Indica el camino que recorren juntos los miembros del Pueblo de Dios; remite a Jesucristo que se presenta a sí mismo como «el camino, la verdad y la vida» (Jn 14,6), y al hecho de que los cristianos, en su origen, fueron llamados «los discípulos del camino» (cfr.ech 9,2).

La sinodalidad es ante todo una forma de ser y de actuar en la vida y la misión de la Iglesia; expresa su naturaleza, como el caminar juntos y el reunirse en asamblea del Pueblo de Dios convocado por el Señor Jesús en la fuerza del Espíritu Santo para anunciar el Evangelio. Es la mejor forma de manifestar que somos el Pueblo de Dios, peregrino y misionero.

La sinodalidad nos llama a todos los miembros de la Iglesia a implicarnos en este proceso de oración y reflexión para caminar juntos, en la escucha del Espíritu Santo y de la Palabra de Dios, y participar así en la misión de la Iglesia desde la comunión que Cristo establece entre nosotros.

*Obispo de Segorbe-Castellón

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