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Sergi Toledo

Comparaciones odiosas

Hemos vivido año y medio de restricciones, de aforo, de actividad, de movimientos, seguramente hemos sido una de las comunidades con más restricciones de España, aunque en realidad nuestros datos de contagios están en la media del país. Muchos han visto limitada su actividad totalmente, hasta el punto de no poder trabajar, mientras las pocas ayudas que han llegado han sido tarde y a cuentagotas.

En el primer confinamiento total, que ha sido declarado inconstitucional por la mala aplicación de la ley por parte del gobierno de Sánchez, todo el mundo entendió las limitaciones, sin embargo prolongar estas medidas sin buscar otra alternativa ha sido incomprensible para muchos vecinos que se han quedado sin ahorros y que veían como en otras autonomías, como la madrileña, si que encontraban un equilibrio con picos de covid similares a los valencianos.

Y llegamos a Madrid con una política de restricciones muy diferente a la de Puig. Quizás por haber encontrado ese equilibrio, los madrileños reforzaron la confianza en Ayuso en mayo, mientras Puig no da el paso por el miedo a perder su sillón. Quizás por esa comparativa entre dos modelos de gestión muy diferentes, Puig decide atacar a Madrid siempre que puede sin darse cuenta que cae en el ejemplo del mal estudiante, que prefiere llamar empollón al que saca buenas notas en lugar de esforzarse por estudiar y superarle. Solo así se entiende su insistencia en que suban impuestos a Madrid en lugar de bajar los valencianos, que son muy altos, o que hable de descentralizar las instituciones del estado mientras la misma Generalitat centraliza el CICU y cada vez cuenta menos con Castellón. Las comparaciones son odiosas.

*Secretario general y portavoz adjunto PPCS

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