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Pablo Sebastiá

PUNTO DE VISTA

Pablo Sebastiá

Berlanga y Cervantes

En el año del centenario del nacimiento del genial cineasta Luis García Berlanga, apenas han sido cuatro localidades mal contadas las que le han rendido un más que merecido homenaje. En esta bendita provincia en la que habitamos, Peñíscola ha sobresalido muy por encima del resto de municipios. En el resto de esta negra piel de toro que llamamos España, algo se ha hecho en Valencia, Galicia o Madrid. Pero poco.

Dejen que use estas líneas, queridos lectores, para felicitar a aquellas administraciones que se han acordado de García Berlanga. Y dejen que le exprese mi más absoluto reproche a las que no. Las concejalías, las diputaciones, las consejerías y los altos organismos del ramo que no han celebrado ni un modesto homenaje no se merecen el honor de llamarse «de Cultura». En todo caso, «de incultura».

Algo parecido sucedió con el cuarto centenario del fallecimiento de Cervantes. Casi nadie lo recordó. Casi nadie celebró nada durante ese año. Ni un triste homenaje. Y cuando digo «casi nadie» me refiero, obviamente, a las concejalías, diputaciones, consejería y altos organismos nacionales del ramo. Del sector cultural, evidentemente.

¡Qué pena de país! Cuando no se reconoce el valor de lo propio, cuando solo se admira y envidia lo que viene del extranjero, la batalla está perdida. Con lo mucho que Luis García Berlanga hizo por esta provincia, donde rodó en repetidas ocasiones, que prácticamente solo se haya celebrado su centenario en la localidad de Peñíscola dice muchas cosas, y todas malas, de nuestra memoria como pueblo.

Escritor

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