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Henri Bouché

PUNTO DE VISTA

Henri Bouché

El culto a los muertos

Al finalizar la presente semana se conmemorará la festividad de Todos los Santos en el mundo cristiano como una especie de homenaje a los muertos, un especial recuerdo para ellos con ceremonias fúnebres. Actos bastante comunes en las distintas civilizaciones, incluso en época prehistórica.

Desde los tiempos más remotos estos actos se han celebrado, así entre los neandertales y otras culturas incluso más antiguas. Más próximo a nosotros la Sima de los huesos en Atapuerca (Burgos) es un buen referente de cuanto decimos y de la antigüedad del culto a los muertos.

Todo ello es una despedida de los seres queridos por medio de actos diversos como el velatorio, la cremación, los sacrificios... y, en la mayoría, está presente el paso a la espiritualidad, esperando que el difunto resida en ella. Egipto, Grecia y el mundo romano, entre otros, tuvieron especial relevancia en este sentido. Cada cultura, según sus creencias religiosas, afronta la muerte con manifestaciones diversas.

La Iglesia católica fijó la fecha del 1 de noviembre, aunque anteriormente fue el 13 de mayo, dedicada «a quienes gozan de la vida eterna en la presencia de Dios».

Otra fiesta, de hondas raíces paganas, que ya se ha impuesto es Halloween, de procedencia exótica que tiene lugar en la víspera de Todos los Santos, derivada, tal vez, de la Samhain, de origen gaélico y celta, con evidentes raíces paganas relacionadas con la fiesta de la cosecha, en la que la introducción del miedo y, a veces, del terror, junto con la calabaza, las hogueras, las bromas y el disfraz, entre otros atuendos, provocan la risa o la sorpresa de los actuantes.

El enigma de la muerte, el misterio, tiene, pues, su más cara reflexión en Todos los Santos.

Profesor

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