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Vicente Pallarés

Los problemas del sector cerámico

Una más que significativa representación del clúster cerámico castellonense se reunió en torno a la Asociación Española de Técnicos Cerámicos (ATC) para, en un brillante congreso, debatir sobre los problemas presentes y futuros de las empresas cerámicas para, de esta manera, mantener el liderazgo mundial que el Made in Castellón cerámico mantiene en cuanto a calidad y a investigación.

El esfuerzo realizado por ATC, y de manera muy especial por su incansable presidente, Juan José Montoro, es muy importante para todos porque la industria cerámica sigue siendo el verdadero motor del progreso de nuestra provincia. Son muchos los castellonenses que, de una u otra manera, dependen de la cerámica. Y es que, a pesar de muchos intentos de diversificar la economía castellonense –y sean todos ellos bienvenidos-- nada ni nadie ha logrado minimizar nuestra dependencia del azulejo. Muchos de nuestros pueblos, como es el caso de Sant Joan de Moró, evolucionan al mismo tiempo que las fábricas cerámicas. Y es que la industria cerámica castellonense es el tercer exportador mundial de pavimentos y revestimientos cerámicos, y en nuestro territorio tenemos a dos de las siete empresas del mundo que más baldosas fabrican en todo el mundo.

Los empresarios cerámicos han demostrado en numerosas ocasiones su talento, su capacidad de trabajo y, sobre todo, su vinculación y compromiso con la provincia. Por eso, luchando contra viento y marea, se han superado todas las crisis habidas y por haber, tanto internas como externas.

Y ahora, a los problemas que ocasionan las medidas medioambientales y el incremento de los costes de todos los productos y servicios que influyen en la producción azulejera, hay que sumar lo que desde la propia patronal azulejera Ascer se ha calificado como «una vorágine de incrementos de los costes energéticos sin precedentes que puede desembocar en la pérdida de viabilidad y, en consecuencia, en la destrucción de empleo y puestos de trabajo afectando negativamente a la economía de toda una provincia».

Y es que si a la industria cerámica le va mal, a Castellón –y hablo de toda la provincia-- le va mal. Y eso es algo que parecen no haber entendido ni Pedro Sánchez ni Ximo Puig. Y es que no hay peor sordo que el que no quiere oír…

Alcalde de Sant Joan de Moró y diputado provincial

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