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Henri Bouché

PUNTO DE VISTA

Henri Bouché

La percepción

Ante el mismo hecho hay variedad de interpretaciones como es sabido. La «maldita hemeroteca», como se lamentan algunos, nos muestra de vez en cuando las diferentes versiones que se nos dan de los hechos en tiempos pretéritos y actuales, incluso por la misma persona. Las percepciones son afectadas por creencias e ideologías. Recuerdo a este respecto cuando en la Universidad explicaba cosas sobre la percepción. Una de ellas es la siguiente en torno a lo que yo llamaría un «cuento indio», la conocida «leyenda hindú», puesto que no es una leyenda ni es lo mismo indio que hindú.

En cierta ocasión estaban reunidos cinco ciegos de nacimiento en un parque en donde se apercibieron de la presencia de un elefante. Alguien –algún psicólogo despistado o, mejor, un filósofo taciturno-- les preguntó cómo era un elefante, el que tenían próximo a ellos. Se levantó el primero y tropezó con la cola; el elefante, dijo, es como una cuerda. Fue el segundo, y topó con la pata; el elefante es como un árbol. Llegó el tercero y, con sus manos, recorrió la panza del animal: el elefante es como una pared. El cuarto se pinchó con un colmillo, y argumentó: el elefante es como una lanza. Y el quinto cogió la trompa y dijo que el elefante era como un tubo. Cinco versiones, cinco percepciones distintas respecto del mismo objeto. Y el elefante no era mas que una parte de eso, era mucho más, el todo. La vida nos ofrece numerosos ejemplos de erróneas y variadas percepciones referidas al mismo hecho. En los discursos –y no solo políticos-- ocurre esto con harta frecuencia. «En este mundo traidor» --aseveraba Campoamor-- «nada es verdad ni mentira: todo es según el color del cristal con que se mira». Tampoco es eso, D. Ramón, pero sí hay mucho de ello. Lo que parece no siempre es lo que es, y lo que es no siempre es lo que parece. Ojo avizor.

Profesor

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