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Jose Martí

A FONDO

José Martí

Vacunas y visión de la historia

Ni papanatismo foráneo ni exaltaciones patrias. Aquí estamos, un país europeo más, con aciertos y errores

La Llotja de la Seda o dels Mercaders es una maravilla y la tenemos ahí al lado, en Valencia. Gótico civil valenciano, siglo XV y magnífico ejemplo del esplendor comercial de una ciudad. ¡No me digan que aún no la han visto! Imperdonable. ¡Vayan ya! Muchas veces tenemos la excelencia a nuestro lado y nos vamos lejos buscándola. Es un magnífico escenario para celebrar la entrega de los premios Jaume I. Tanto el Rey como el President de la Generalitat dijeron cosas que ya hace semanas les quería comentar. El Presidente Puig: «La ciencia y los avances médicos relacionados con el coronavirus nos han salvado del colapso (…) es justo que le devolvamos con obras todo lo que nos ha dado». Y el Rey Felipe VI apuntando en la misma dirección: «Descubrir la vacuna, desarrollarla, fabricarla e inmunizar a la población ha sido la prioridad y la urgencia que ha conectado a la comunidad científica e innovadora, a las empresas, a las Administraciones públicas y a la ciudadanía para remar juntos hacia una meta compartida».

Efectivamente, más allá de oscurantismos, negacionismos y nigromancias, el auténtico milagro es la ciencia, lo que hace avanzar la humanidad es el conocimiento científico y lo logrado por la ciencia este último año pasará a la historia de los grandes logros de la humanidad: una vacuna en poco más de un año. ¡¡Eureka!! A buen seguro, no ponderamos suficientemente lo conseguido. Como tampoco valoramos como deberíamos el esfuerzo colectivo de toda la sociedad española, que como dijo el Rey, «ha convertido España en líder internacional de vacunación con más del 90 por ciento de la población vacunada, lo cual nos ha hecho merecedores del reconocimiento de la OMS».

Comportamiento ejemplar

El comportamiento de la sociedad española ha sido ejemplar, nuestro sistema público de salud algo habrá tenido que ver y la gestión del Gobierno no habrá sido del todo ajena. ¡Digo yo! Los grandes países europeos, Alemania, Francia, Italia, Gran Bretaña, no alcanzan, ni de lejos, nuestros niveles de vacunación. Y en consecuencia, los porcentajes de contagiados en nuestro país están muy por debajo de nuestros homólogos europeos. Pero hay más, la responsabilidad de nuestra ciudadanía ha sido y es ejemplar, la gente muy mayoritariamente continúa llevando mascarilla por las calles y ya se harán, cuando esto acabe, los estudios oportunos, pero veo difícil que en algún otro país se cumpliera tan disciplinadamente el confinamiento como hizo la sociedad española en aquellos funestos meses de marzo a junio del 2020. Literalmente, no se veía a nadie, ni en las calles, ni en las carreteras, ni en los parques. A nadie. El seguimiento fue uniforme, abarcador, total.

Y todo esto nos sirve para, una vez más, denostar por simplista y esquemático ese manido y consabido lugar común que tilda a los españoles de indolentes, indisciplinados, anárquicos, individualistas, negligentes y un largo etcétera, para acabar en ingobernables y así justificar un dictador. Una visión que ha tenido su correlato en toda una teoría sobre la historia de España, que desde la Generación del 98, pasando por Madariaga, Menéndez Pidal, Américo Castro, Sánchez Albornoz o incluso desde la izquierda, Pierre Vilar, se han empeñado en ver la historia de nuestro país como anomalía, enigma, fracaso, tragedia, dolor, drama, problema, etc, etc. Una visión que tuvo su versión popular y propagandista en el Spain is different del franquismo.

Afortunadamente, una serie de historiadores, con los que coincidimos, empezaron a ver las cosas de forma diferente, primero Vicent Vives y José Antonio Maravall, después sus discípulos Santos Juliá, Álvarez Junco, Juan Pablo Fusi y un largo etcétera estarían de acuerdo en la visión que sintetiza muy bien el historiador británico John Eliott: «lo que he pretendido demostrar a lo largo de mi carrera es que España con sus similitudes y diferencias respecto a otros países, es parte de Europa, y ha hecho una contribución magnífica a la cultura europea». Ni papanatismo foráneo, ni exaltaciones patrias. Aquí estamos, un país europeo más, con sus aciertos y errores, construyendo Europa y haciéndole frente al virus. Vamos adelante y, por favor, si no lo han hecho, ¡vacúnense!

Presidente de la Diputación de Castellón

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