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Paco Mariscal

AL CONTRATAQUE

Paco Mariscal

Adviento en la Plana Baixa (I)

El próximo domingo, vecinos, cruzamos el umbral que nos lleva al Adviento. Tiempo litúrgico de espera para ortodoxos, protestantes y católicos romanos, puesta la mirada en el cumpleaños del Hijo del Carpintero de Nazaret. Puesto el ojo en el litoral marítimo, nuestros amigos y allegados costeros de la Plana Baixa, desde Almassora a Almenara, pasando por Borriana, Nules, Moncofa, Xilxes y la Llosa, también esperan.

Sin tener parentesco alguno ni estar familiarizado con el comportamiento social y religioso de los meapilas, cuando llega el Adviento cristiano, se refugia uno en una de las melodías monódicas del canto llano: El Rorate, coeli desuper, et nubes pluant justum, rociad, oh cielos, desde lo alto y las nubes lluevan al justo. Este himno religioso prenavideño está valorado como una de la cimas más bellas entre las composiciones musicales del repertorio litúrgico. Es un disfrute estético sin límite escuchar las versiones británicas a capela. No en vano fue Gustav Holst, el inglés de Los planetas, un defensor del gregoriano, poco antes de que el concilio Vaticano II dejara el latín en la cuneta. El texto lírico del Rorate nos remite al profeta Isaias: las iniquidades arrastran a los humanos como el viento arrastra las hojas otoñales, que, en su aflicción, solo encuentran alivio esperando la llegada del Mesías. La música y el texto están al alcance de todos ustedes en las redes sociales.

En la cuneta de la historia se quedó también, como el latín, la melodía que desde tiempo atrás debió poner orden y armonía en el litoral de la Plana Baixa. Es una paradoja, pero desde hace décadas viven en un Adviento cargado de preocupación y con poca esperanza. Merche Galí, la de Almassora; María José, la de Borriana; David, el de Nules; Wences, el de Moncòfa; Pepe, el de Xilxes; Ximo, el de la Llosa; y Estíbaliz, la de Almenara, saben sobradamente que de atrás, de muy atrás, desde hace casi un siglo, desde antes que se hablara de cambio climático, la regresión de la costa estaba ahí. Todos ellos son ediles principales en sus poblaciones; todos ellos se preocupan del problema que supone para el vecindario el hecho de tener de forma paulatina más mar y menos costa y destrozos evitables en las casas de sus poblados marítimos. Todos ellos trabajan con esfuerzo esperando en su peculiar Adviento lo que nunca llega desde Costas: una solución para el desaguisado que se inició hace algo más de un siglo.

No quieren oír ni ver

Tanto da que en Madrid tengan las riendas del gobierno de las tierras hispanas un PP serio y centrado, como que lo tenga un PP vocinglero cercano a la extrema derecha. Tanto da que en la ciudad del oso y el madroño maneje los hilos de la gobernanza un PSOE, socialdemócrata y centrado, como si los tiene un PSOE destartalado. Oídos tienen y no oyen, ojos tienen y no ven. O no quieren oír ni ver cuanto viene sucediendo desde Almassora a Almenara. Y lo tendrían que saber. Y se debería haber actuado ya, porque de atrás, de muy atrás le viene la punta al garbanzo. Como les seguiremos exponiendo, vecinos del Riu Sec, durante este Adviento, cuyo umbral cruzaremos el próximo domingo.

Mientras tanto –!ay mientras tanto!– nos quedamos con las sensatas declaraciones radiofónicas de David, el alcalde de Nules, quien hace un par de semanas, tras el paso de Blas por el litoral castellonense sureño, afirmaba con tono modoso, educado y firme: «Si no son capaces de hacer su trabajo –aludiendo a los de Costas– que dimitan; si son incompetentes, que se vayan a casa y que dejen paso a quien quiera arreglar los problemas de la gente». Claro como una lámpara y simple como un anillo. Nos quedamos en este Adviento sin el Rorate, coeli desuper, et nubes pluant justum.

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