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El Periódico Mediterráneo

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Paco Mariscal

AL CONTRATAQUE

Paco Mariscal

La costa sur y el culatazo ( y II)

Merche y Mª José, David y Wences, Pepe y Ximo y Estíbaliz, munícipes principales en la costa sur castellonense conocen sobradamente la fuerza del viento y de las olas del mar. Todos sabemos que, llegado el otoño y el Adviento por estos pagos, aparecen los temporales, bautizados ahora con nombres propios como Blas y Filomena. Y el Santo de Israel no suele aplacar los temporales, conocidos en el País Valenciano desde tiempo inmemorial.

Ximo, Wences, David y los demás se enteraron en alguna ocasión, como nos enteramos el resto, que hace algo más de un siglo apareció el progreso y la exportación de la naranja, y aparecieron los puertos de Castelló del Riu Sec y de Borriana del Clot de la Mare de Déu. Y el progreso nos aportó bienestar a todos: dejamos de lavarnos las partes púdicas en un barreño, y tuvimos ducha y red de desagües y algunos hasta un apartamento en Benicàssim. Todo loable, aunque nos olvidamos de la furia del viento, la fuerza de las olas y las corrientes marítimas costeras. Nos olvidamos entonces y ahora del culatazo.

En el vocabulario cinegético, el culatazo es el impulso hacia atrás de la escopeta del cazador, cuando dispara hacia adelante. Ese retroceso hacia atrás como el de la costa de la Plana Baixa, es la figura metafórica que utiliza Miguel Delibes en su Un mundo que agoniza para explicar los efectos de un progreso que carece de armonía con los intereses humanos y con la naturaleza. El vallisoletano y castellano cabal fue un cazador respetuoso con el medio ambiente, creyente católico, liberal y tolerante, cuyo ensayo en torno al progreso debería ser de lectura obligatoria en las escuelas de las tierras hispanas y del ancho mundo. El TDT, indica Delibes, eliminó la malaria tras la Segunda Guerra Mundial, pero el insecticida TDT aparece poco más tarde hasta en la leche materna de las madres escandinavas: culatazo. Los vuelos supersónicos nos plantan en Nueva York en escasas horas, pero el avión consume en el vuelo el oxígeno que necesitan para respirar algo más de 25.000 seres humanos: culatazo. Incluso los avances médicos tienen su culatazo: con la aparición de los antibióticos se eliminó de forma incuestionable la mortandad, pero hubo luego una explosión demográfica y se dobló y triplicó la población, y la despensa que ha de alimentar a esos miles de millones de seres humanos no da para tanto.

Progreso y bienestar

Los puertos de Castelló y Borriana supusieron y suponen progreso y bienestar para todos nosotros, vecinos del del Riu Sec, pero la furia del viento y la fuerza de las olas y las corrientes marítimas costeras, lamieron, con la construcción de los puertos, las arenas de la Plana Baixa: culatazo. Nos lo han explicado mil veces los ancianos observadores de nuestra costa marítima; se nos explicitó de forma clara en estas mismas páginas, mediante una foto aérea el pasado 12 de noviembre. Una foto centenaria que muestra la línea de la costa por donde Nules poco después de la construcción o ampliación de nuestros puertos. Entonces decenas de metros de arena, luego la regresión costera y el culatazo.

¿Estaría hoy Delibes en contra de la construcción o ampliación de los puertos de La Plana? En absoluto se opondría al progreso, porque eso, indicaba, es una necedad. Estaría contra el progreso irresponsable que no construyó espigones en su momento, contra las construcciones irresponsables e inadecuadas en humedales y otras zarandajas. Estaría contra la falta de armonía con la naturaleza; armonía que a todos nos beneficia, como los puertos. Una armonía que se ha de lograr y que hemos de pagar entre todos, porque también el bienestar nos alcanzó a todos, no sólo a los vecinos de Nules.

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