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El Periódico Mediterráneo

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Pablo Sebastiá

PUNTO DE VISTA

Pablo Sebastiá

¿Y si…?

La pasada medianoche se activó en nuestra autonomía la obligatoriedad de llevar encima el pasaporte covid. Desde ahora, en la Comunidad Valenciana, hay que portar un nuevo documento oficial, otro más, en el móvil, en la cartera, grabado en el trasero o tatuado en la frente para poder entrar en bares y restaurantes, salas de fiestas, bingos, casas de apuestas… Aquí y allá, vamos.

En base a esto me pregunto… ¿Y si hoy, en cualquier restaurante de nuestra provincia, entran los agentes de la autoridad y requieren a los comensales allí presentes el citado pasaporte? Ya saben, queridos lectores, cómo suelen ir estas cosas cuando están mal paridas. En plan soviético. Al más puro estilo estalinista. ¡Papeles, hostia! ¿Qué pasará con aquellos ciudadanos correctamente vacunados que no hayan podido o sabido bajarse el documento de internet? ¿Serán multados pese a haber recibido los dos pinchazos o tres en el caso de los que ya se han inoculado con la dosis de refuerzo? ¿No conseguir bajar de una web institucional un triste papelito les convertirá en culpables de no sé qué y qué sé yo?

¿Y si la página web de descargas del pasaporte da problemas? Si va como un tractor viejo, si se atora, atasca o cuelga cada dos por tres… ¿Será verdaderamente reclamable ese pasaporte? Porque si la administración exige un documento, debe poner todos los medios a su alcance para que los ciudadanos puedan obtenerlo sin ningún tipo de problemas. ¿Podría un ciudadano vacunado, multado por no haber podido obtener el pasaporte, acudir a los tribunales y zumbarle una querella por prevaricación a quienes nos desgobiernan?

En fin, ¿y si…?

Escritor

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