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El Periódico Mediterráneo

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Jose Martí

A FONDO

José Martí

Política contra la polarización

Preparando los presupuestos nos hemos sentado con todos los alcaldes y alcaldesas

De nuevo, y que nos perdone Marx por el plagio, un fantasma recorre Europa, y desgraciadamente también nuestro país, el fantasma del populismo y la polarización política. Una buena y loable tarea para toda persona que se dedica a la actividad pública es contribuir a rebajar la tensión y el enfrentamiento. Desde que llegamos a la presidencia de la Diputación hemos intentado hacerlo: jugar la baza del acuerdo, del consenso, del diálogo, de las buenas formas, de la amistad cívica. Es más, creemos que las administraciones locales son especialmente propensas a desarrollar este tipo de políticas contrarias a la polarización. Preparando los presupuestos de este año, nos hemos sentado con todos los alcaldes y alcaldesas de nuestra provincia en seis reuniones comarcales. A un observador imparcial, a un ciudadano de a pie, a usted mismo, amable lector, si hubiera estado presente, le hubiera sido especialmente difícil distinguir, en la mayoría de los casos, los alcaldes o alcaldesas de uno u otro signo político. El nivel de acuerdo ha sido muy alto porque también los problemas y las necesidades son comunes.

Ustedes me van a perdonar, pero como les ha tocado en suerte que el presidente de la Diputación sea un profesor de filosofía (¡qué le vamos a hacer!), me van a permitir que les enseñe las cartas, que les desvele las fuentes. Nuestro objetivo: reivindicar la política, en su sentido más noble, como superadora de la religión e incluso de la moral, a la hora de organizar racionalmente la vida en común. No es una pose intelectual, no es buenismo bienpensante, no es ingenuidad voluntarista, sino pensamiento vivo que se adentra en lo mejor de una tradición filosófica que ha permitido la gestión del pluralismo y el nacimiento de unas sociedades democráticas sin parangón en la historia.

Buscar la coherencia y la armonía

¿De dónde venimos? Venimos, entre otros, de Spinoza, el gran judío sefardí. «Nada hay más útil para un ser humano que otro ser humano. Estamos destinados a los demás por naturaleza y buscar la coherencia y la armonía con los otros es la primera tarea de un ser racional». De Kant, con su formalismo ético y su distinción entre moralidad y legalidad, de la tolerancia tan presente en tradición humanista ilustrada; de Max Weber, que distingue entre ética de la convicción y ética de la responsabilidad; de Rawls y su giro político del «consenso entrelazo o superpuesto», que busca gestionar el pluralismo esencial a nuestras sociedades diciendo a las distintas morales, a las diversas doctrinas comprehensivas del bien que si quieren ser razonables deben renunciar a imponer su verdad; de Apel y Habermas con su ética del discurso, y entre nosotros y más cercanos, de Adela Cortina, léanse Ética cosmopolita: Una apuesta por la cordura en tiempos de pandemia o de Daniel Innerarity, un filósofo vasco muy apreciado por el que esto escribe y por mi vecino en estos menesteres, Vicent Zaragoza, que en un acertado artículo titulado Contra la superioridad moral, muy acertadamente decía: «Nunca podemos estar seguros de que nuestra ideología no nos oculte alguna dimensión relevante de la realidad, que las opiniones por las que no sentimos la menor simpatía no contengan alguna información interesante. Hay más inteligencia en la escucha respetuosa de las opiniones más peregrinas que en las líneas rojas y los cordones sanitarios.

Muchas veces las mejores ideas son las que están equilibradas o fecundadas por sus ideas contrarias, los políticos más ambiciosos son los más capaces de transaccionar con el adversario, del mismo modo que los pueblos se enriquecen con la mezcla y la inclusión de otros. La razón de la izquierda depende de que la derecha también la pueda tener; la derecha no podrá ser mejor si niega por principio que la izquierda pueda serlo. Aspirar a tener mejores opiniones suele ser incompatible con considerarlas superiores. Tratándose de cuestiones políticas, es preferible aspirar a ser mejor que a ser superior.

Presidente de la Diputación de Castellón

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