Suscríbete

El Periódico Mediterráneo

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

Antonio Gascó

COSAS MÍAS

Antonio Gascó

Ser la pera

Hay dichos «por un tubo» (otra frase hecha de la que pienso ocuparme en fecha próxima), que hacen referencia a las peras: «Poner las peras a cuarto», «De uvas a peras», «La pera limonera», «Peras al olmo»… y posiblemente aparezcan en el refranero, por la popularidad bien ganada del fruto. Por lo menos a quien esto escribe, le gustan mucho. Con todo, no entraré en controversias, sobre preferencias de unas u otras: la limonera, la ercolina, la de San Juan, la de Aranjuez, las de Don Guindo, la conferencia, o la menos conocida, oriunda de Cataluña, pera muslo de dama que, tal como están las cosas, imagino que el Ministerio de Igualdad obligará a los productores a cambiarle el nombre.

En este comentario voy referirme a la locución «es la pera». Su significado hace referencia a que algo que se ve, se comenta, o se ofrece «es lo más de lo más». Uno podría pensar que el contexto hace referencia a las bondades y dulzura de la fruta. Pues no. Se equivocaría si eso coligiera. El origen de la expresión hace referencia al populoso, próspero y comercial barrio de Estambul, conocido como La Pera. Está ubicado en la margen derecha del Cuerno de Oro y conoció su esplendor desde la fundación de Constantinopla hasta la institución de la república por Kemal Atatürk en 1923, momento en que se sustituyó su nombre por el de Beyoğlu y comenzó su decadencia. La etimología viene de «Peran en Sykais» (campo de higueras al otro lado) y su floreciente prosperidad mercantil, de la acción de genoveses y venecianos que, desde tiempos del imperio bizantino, la mantuvieron y aun la incrementaron tras la conquista otomana. Su riqueza y su opulencia fueron míticas. Hoy queda un cosmopolita ambiente comercial y lúdico que aún embriaga. No se lo pierdan: «es la pera».

Cronista oficial de Castelló

Compartir el artículo

stats