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Pepe Beltrán

OPINIÓN

Pepe Beltrán

Las cuarenta de Pepe Beltrán | Reactancia

Los jugadores del Castellón en un entrenamiento.

Justo ahora que se ha pactado para evitar que las promociones de las operadoras de telefonía móvil nos levanten de la mesa dando un bocado o interrumpan la cabezadita en el sofá, va y nos invaden con sus llamadas a las ocho de la tarde, o más. No es un problema de horas, si no de hartazgo. Lo sufrí este lunes y me regurgitaron ayer mismo. A la pregunta de cuánto estoy pagando, les contesto con un cortante «a usted qué le importa», para acabar amenazando con emprender acciones legales si siguen molestándome.

Porque esa es otra, ¿quién demonios les ha facilitado mi número? ¿Qué hay de la Ley de Protección de Datos? ¿Cómo actuar? Solo nos queda el recurso de la psicología inversa, la sana rebelión que nos libere de tanto acoso, por eso me sublevo y jamás suscribiré cualquier proposición que no haya solicitado previamente. Que ya es curioso que te llamen todas menos la que tienes contratada, escondiéndote arteramente las rebajas sustanciales que hacen llegar a quienes no son clientes. No imagino, ni quiero, un mundo en que todos tengan derecho a ¿informarnos? de sus supuestas bondades y nadie contemple el nuestro a que no nos incordien. 

Mas cuando concluyo mi desahogo con un ruidoso golpe colgando el auricular, barrunto si yo mismo no acoso con mis diatribas a los gestores del Castellón. Hasta me siento un poco ese mileurista --si llega--, mayormente sudamericano por su dulce acento, que está todo el día con su cantinela sin conseguir nada a cambio, a lo sumo un educado gracias, no necesito nada --de mi madre-- que tampoco evitará la insistencia del operador en un par de días.

Digo yo que también Sergi Escobar habrá notado idéntico rechazo que yo cuando clamaba la necesidad de refuerzos si de verdad quieren hacernos creer en el ascenso, pero que, listo como es el entrenador, ha optado por negarlo públicamente en espera de una reacción favorable del consejo de administración y que le fichen sin pedirlo. Porque no lo creo tan tonto de entregarse a las rácanas tesis de alguno de esos mandamases que, por otra parte, le profesa una inquina más personal que profesional.

Por si acaso, imitaré la estrategia del técnico y, de entrada, proclamo que allá se apañen Sentimiento Albinegro y todos aquellos que reclaman castigar a quienes han expoliado siete millones de euros del club y han provocado un descenso administrativo, porque no nos lo hemos pasado tan mal en la miseria. También aconsejo a Vicente Montesinos seguir la estela de sus compañeros de palco y no soltar un euro, porque la amenaza de quiebra es solo un bulo técnico de los economistas para justificar su carrera. Además, sentencio que el ayuntamiento no debe remodelar el estadio porque ya no va tanta gente por aburrimiento. A ver si con la reactancia forzamos algo de provecho general al Centenario y no solo se benefician los pelotas. 

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