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El Periódico Mediterráneo

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Marta Barrachina

Carlos Mazón y la industria

El objetivo es redactar una Ley de Reindustrialización al igual que sucede en otras regiones europeas

Hay que dar un paso adelante. Nuestra provincia y el resto de la Comunitat Valenciana necesitan --y de manera urgente--una Ley de Reindustrialización para garantizar que nuestras empresas cuenten con un marco legal que les sirva de protección, que les permita crecer en beneficio de todos. El sector industrial, pilar de la evolución económica y del progreso social de la sociedad valenciana, no puede estar sujeto a los vaivenes y caprichos de Ximo Puig y Mónica Oltra, porque la izquierda –y especialmente a la extrema izquierda-- parece no tener mucha simpatía por quienes crean riqueza y puestos de trabajo. A la izquierda lo que de verdad le gusta son las subvenciones, las ayudas social y el empleo público que crea votantes fieles…

Por eso, el presidente del Partido Popular de la Comunitat Valenciana, Carlos Mazón, ha creado una mesa de trabajo con los principales representantes del sector industrial de la Comunitat Valenciana. Una mesa en la que están representados los sectores de alimentación, metalurgia, calzado, embalaje y, por supuesto, el azulejo. El objetivo es redactar una Ley de Reindustrialización de la Comunitat Valenciana como tienen otras regiones europeas. Una norma que pondrá el acento en el empleo joven y cualificado, así como en la energía, la gestión de fondos europeos, la sostenibilidad y la digitalización. Una ley que junto a la reforma fiscal que propone el presidente autonómico del PP se va a traducir en un notable impulso a la competitividad de nuestras empresas.

Ayuda de las administraciones públicas

La industria necesita, ahora más que nunca, la ayuda de las administraciones públicas. El ejemplo más claro lo tenemos en nuestra provincia con el sector cerámico. Y es que las empresas azulejeras de la zona, a pesar de cerrar 2021 con unas cifras magníficas de ventas, facturación y hasta de producción han empezado el nuevo ejercicio con graves problemas que ya han llevado a diversas empresas a parar hornos y a presentar ERTE como solución.

Una tendencia que se teme que pueda llegar a extenderse al resto del sector con la consiguiente destrucción de empleo, aunque sea temporal…Y es que, ahora mismo, a las empresas azulejeras castellonenses les resulta más barato y rentable parar la producción y dejar de vender que atender la creciente demanda de sus productos que llega de todas las partes del mundo. Los azulejeros pierden dinero por cada metros cuadrado que fabrican, y eso no hay industria que pueda soportarlo.

El dramático y constante incremento tanto de la factura energética –tanto de electricidad como de gas-- como de los derechos de emisión de C02 están poniendo a la industria azulejera castellonense –y con ella a todo el clúster-- contra las cuerdas. Y es que no hay forma de repercutir todos esos incrementos, además de otros muchos, en el precio final del producto sin perder los mercados que tantos años y esfuerzos han costado conseguir. Y si al sector cerámico le va mal, a toda la provincia le va mal.

Pero el azulejo no es una excepción, y el resto de sectores de la Comunitat Valenciana padece una situación que si no es idéntica es muy similar. Por eso se impone adoptar medidas eficaces e inmediatas para garantizar la positiva evolución de la industria castellonense y, con ella, la de toda la Comunitat Valenciana.

Alcaldesa de Vall d’Alba. Diputada provincial. Presidenta provincial del Partido Popular de Castellón

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