Suscríbete

El Periódico Mediterráneo

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

Carlos Hidalgo

LA RUEDA

Carlos Hidalgo

Ciberacoso

El pasado 28 de diciembre se suicidó una joven de 20 años en su casa de Navas de San Juan (Jaén), lugar donde se hallaba unos meses recluida, huyendo del infierno al que la estaban sometiendo unos compañeros.

Primero aparecieron unos carteles pegados en diversas calles del municipio con la fotografía de la chica junto a apelativos injuriosos. Una vez denunciados y retirados, comenzó el infierno digital, el ciberbullying. En un primer momento se divulgó, en varias páginas web y en diferentes portales, publicaciones con imágenes ofensivas de la joven. Más tarde, con la creación de una cuenta falsa de Instagram, se difundieron fotografías personales junto a comentarios groseros y soeces, al tiempo que, haciéndose pasar por ella (suplantación de identidad), atacaban e insultaban a terceras personas. Por último, publicaron su número de teléfono en páginas de contactos. Sin poder soportar más el sufrimiento y el escarnio, la joven optó por quitarse la vida.

La razón principal por la que se produce un acoso responde básicamente a la predisposición a la violencia del agresor, adquirida en un entorno familiar y/o social con antecedentes de violencia o de justificación hacia la misma. Esta conducta repetitiva e intencional por la que se pretende intimidar, someter, amedrentar y atemorizar a la víctima, lo suelen llevar a cabo personas carentes de autoestima, que solo logran fortalecerla mediante el daño y la denigración hacia el otro.

Desgraciadamente, el ciberacoso no es un hecho aislado, pues uno de cada cinco padres en España admite que su hijo ha sufrido acoso cibernético alguna vez. Puesto que es una evidencia que al acosador no le han sido inculcados límites ni restricciones en cuanto a la ética y el respeto, la solución pasa por la educación. Hay que esforzarse por establecer vínculos afectivos sanos y estables junto a un estilo de crianza fundamentado en el respeto y la empatía. Esto promoverá que nuestros hijos sean respetuosos con los demás.

*Psicólogo clínico

(www.carloshidalgo.es)

Compartir el artículo

stats