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El Periódico Mediterráneo

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Antonio Gascó

COSAS MÍAS

Antonio Gascó

La galantería

El director Riccardo Muti, en una entrevista refirió hace poco: «Ya no me reconozco en este mundo». Coincido totalmente con el excepcional músico napolitano. Mi tiempo ha pasado, soy muy consciente de ello. Yo viví el mío. Los cambios de mentalidad generacionales, con el devenir del tiempo, como ya preconizó Karl Mannheim, se suceden a velocidad de vértigo. Es lo que hay. Viene este exordio a propósito del motivo hoy quería abordar en esta columna: La galantería. Hoy a la juventud ese término y las actitudes que origina, le importan un bledo, una fruslería, un comino, un ardite, una nimiedad, una nadería… (palabras que han desaparecido, lamentablemente, del léxico de los veinteañeros de hoy, que es mucho más escueto que el que utilizábamos los jóvenes de hace medio siglo).

El ser galante, ahora es sinónimo de caduco, decadente, o carroza (usado como adjetivo) junto con otros de las jergas de los millennials, o la subsiguiente Generación Z, que ya me son desconocidos. Las jóvenes del presente consideran la cortesía, la galanura, la caballerosidad, la consideración refinada con ellas, como un claro signo machista. Reincido: «Ya no me reconozco en este mundo». Siempre me gustó ser amable, atento, galante, solícito con las féminas y ello, desde la consideración y el respeto. Y así moriré. Vaya una anécdota: La hermosísima princesa de Conti, Ana María de Borbón, en la corte versallesca de su padre Luis XIV, requirió al embajador del sultán de Marruecos, por el motivo de las numerosas mujeres que tenían en sus harenes. Me sigue agradando la respuesta del diplomático magrebí: «El fin es el de lograr con todas ellas las cualidades que aquí es posible encontrar en una sola». Sí, ya lo sé. Tal vez me tildarán de machista. Es que tengo 74 años.

Cronista oficial de Castelló

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