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El Periódico Mediterráneo

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Irene Gómez

LA CLAVE POLÍTICA

Irene Gómez

30 de marzo

Cocinan, limpian, hacen la compra, llevan la casa, o ayudan a las personas mayores o dependientes con la higiene personal, les cuidan, atienden y les hacen compañía. Miles de trabajadoras de hogar y cuidadoras extranjeras trabajan en los hogares españoles. Durante la pandemia del coronavirus los trabajos de hogar y cuidados han sido considerados como esenciales. Muchas mujeres, en su mayoría mujeres migrantes, se encontraron, de un día para otro, encerradas en hogares privados, hogares que no eran el suyo y sin opción de salir a ver a sus familias, bajo la amenaza de que si salían no volverían a entrar en ese hogar. Todo por temor al contagio por parte del empleador o de la familia del empleador. Hablamos de ese temor tan acuciante al inicio de la pandemia, cuando todo era desconocido y por tal causaba temor.

En España, como en otros países europeos, cientos de miles de personas necesitan cuidados cuando envejecen, pero muy pocas quieren ir a una residencia de mayores. Muchas no pueden. Este tipo de trabajo de cuidados está encubierto bajo la modalidad de trabajo de hogar, o servicio del hogar familiar como se denomina en España. Trabajadoras del hogar, Empleadas de hogar, Trabajadoras domésticas, unas cuantas formas de nombrar a las mujeres que trabajan en los hogares, muchas de ellas llevando la casa y a la vez cuidando a alguna persona mayor durante las 24 horas que tiene el día.

El trabajo de cuidados está a la orden del día. Europa envejece y necesita personas que cuiden de sus mayores y/o personas dependientes. Y muchas veces en este tipo de relaciones laborales se crean fuertes vínculos, pero no es excusa para las vulneraciones de derechos que se cometen en este sector laboral. Es cierto que se dan altibajos en las relaciones de dos personas forzadas por el destino: necesidad de atención aquí, en España, pobreza allá, en los países extracomunitarios, que es de donde provienen la mayoría de las mujeres que trabajan en este sector. Estas mujeres se organizan, se asocian y luchan por sus derechos. Mi reconocimiento y apoyo a Sedoac, Amuinca, Aiphyc, trabajadoras del hogar de Castellón, de Granada, de Sevilla, entre otras.

El derecho al paro de este sector

Hace unas semanas, a raíz de la sentencia del TJUE que considera que España discrimina a este sector, el secretario de Estado de Trabajo, Joaquín Pérez, anunció que el Gobierno central regulará el derecho al paro de este sector laboral aprovechando la legislación que está prevista para este año de reforma del sistema asistencial de desempleo, algo contemplado en el Plan normativo de 2022, siendo uno de los compromisos de España con Bruselas dentro del Plan de Recuperación y Resiliencia. A su vez, el Gobierno está ya tramitando la ratificación del Convenio 189 de la OIT, proceso que ya está en la última fase antes de poder ser enviado a las Cortes Generales.

Hoy 30 de marzo, día de las trabajadoras de hogar, miles de mujeres cuidadoras esperan que esto sea pronto realidad. Nosotras, como representantes públicos no miramos a otro lado. Trabajamos por lograr la igualdad en las condiciones laborales, la garantía de derechos y por la dignidad en el trabajo de hogar y cuidados.

Diputada de Unides Podem por Castellón en Les Corts

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