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Antonio Gascó

COSAS MÍAS

Antonio Gascó

La Nueva Planta

La guerra de sucesión a la muerte del rey Carlos II, que abre el siglo XVIII y que tanto involucró al reino de Valencia, supuso un cambio radical en el sistema político territorial, con la implantación del decreto de Nueva Planta, cuyo establecimiento suponía la pérdida de los fueros, la lengua y el gobierno que desde el siglo XIII habían regido estas tierras. La tradición de régimen pactista y contractual, así como la memoria de la benigna jurisdicción de los últimos Austrias y los sentimientos xenófobos antifranceses, acentuados por la guerra de los 30 años y de Devolución, permiten entender, además, la marcada simpatía del territorio valenciano por el pretendiente Carlos de Habsburgo, frente al francés Felipe V, que ya había sido proclamado rey de España a la muerte, sin herederos, de Carlos II. La guerra de Sucesión en Castelló supuso además de una confrontación civil, un conflicto social dado que los llamados maulets: campesinos, clero regular y secular, artesanos y comerciantes, manifestaron su apoyo al gobierno continuista de los Austrias, mientras que los grandes terratenientes y los escasos nobles, conocidos como botiflers, hicieron causa común con la casa de Borbón. La victoria de las tropas de Felipe V en Almansa significó la privación de la legislación establecida por Jaime I y un sistema de tributación, muy buscado por los castellanos, de mayor contrapeso en las cargas fiscales de todos los territorios peninsulares. La Nueva Planta, calificada de «medicina amarga y salutífera», tuvo, entre aspectos negativos (como la pérdida de una legislación secular y de la lengua autóctona) algunos de indudable acierto, así la nueva fiscalidad, la unificación monetaria que supusieron, a lo largo de la centuria, una mejora que en Castelló se patentiza en el incremento poblacional y de su nivel de renta.

Cronista oficial de Castelló

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