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El Periódico Mediterráneo

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Paco Mariscal

AL CONTRATAQUE

Paco Mariscal

25 de abril y Fuster

Fechas y escritos hay, vecinos del Riu Sec, que pasan como desapercibidos. Con otros libros o fechas no sucede de tal guisa: se marca en unos casos la casilla en el calendario, y en otros se guarda la interesante lectura en el poso de la memoria. Casi sin darnos cuenta pasó este otro lunes la conmemoración de la derrota del 25 de abril o batalla de Almansa. Se recuerda la pérdida de los fueros medievales valencianos, la autonomía diríamos hoy en día, y se instauró una administración centralista, calcada del centralismo borbónico de nuestros vecinos franceses. En el País Valenciano, y por ende por donde la Plana, estuvimos entonces, como a lo mejor estamos ahora, más cercanos al federalismo del Sacro Imperio Romano Germánico de los Habsburgo.

Pero también ese otro lunes se rozó uno de cerca con Matar Joan Fuster (i altres històries), uno de los libros recientes, aun cuando ya va por la segunda edición, de Francesc Bayarri. Una obra amena, informativa y sin desperdicio. El escritor presentaba su libro en la capital de nuestra provincia decimonónica. Redactado de forma clara, transparente y natural en la lengua de Les normes de Castelló, su lectura se hace, más que recomendable, casi obligada para quienes leen con soltura en la lengua de Tombatossals. El contenido deja huella en la memoria.

Como huella nos dejó en la memoria, en su día, los escritos de Fray Jerónimo de Mendieta, el frailecillo hispano, vasco de nacimiento y gran humanista del Renacimiento, involucrado en la evangelización de las tierras de Ultramar. Porque, llegado el 25 de abril, la memoria evoca conceptos tales como identidad, pueblo, patria, nación, idiosincrasia, particularidad y similares. Conceptos polisémicos, con muchos significados y significaciones históricas, relacionados con Mendieta y con Joan Fuster. Del franciscano del siglo XVI --y disculpen, pacientes vecinos, la longitud de la cita-- cabría recordar un pequeño fragmento de su Historia eclesiástica indiana que no necesita explicación alguna: «Costumbre es, lo que creo, de todas las naciones del mundo (excepto la indiana) presumir cada uno de la suya y tenerse los unos mejores que los otros, y volver cada uno por los de su nación y patria con razón y verdad, o sin ella, o (como dicen) por fas o por nefas, y alabar sus agujas, y negar o dorar sus defectos y zaherir los ajenos con todo su poder y aun morir en la demanda. De la cual mala inclinación, ningún bien ni provecho se ha seguido a los hombres». Y luego continua refiriéndose a ciertas actitudes patrióticas que «no guardan ley ni término de cristiandad».

Hace 400 años

Lo dejó escrito el cura humanista hace 400 años y es historia remota y actual. Historias recientes, objetivas y fruto del mejor periodismo de investigación, son las que nos ofrece Bayarri en su libro. Sucesos relacionados con el terrorismo que tampoco guardan ley ni término de cristiandad: el vil atentado a Joan Fuster se explica en su obra con amplitud, como se explican otras acciones criminales de patriotas croatas o serbios o etarras. El escritor valenciano es objetivo y equilibrado: los asesinos de ETA, Terra Lluire, los Grapo; las balas y dinamita de la opaca extrema derecha celtibérica de por aquí, los ustaschis filonazis de los Balcanes, siempre son descritos como lo que son o han sido: terroristas, gentes de la hierba amarga que causan terror en nombre de Dios sabe qué patrias. Por fas o por nefas, son historias recientes que en su momento quedaron oscurecidas por un telón de silencio perverso y cómplice.

Por eso se agradece la presencia en el mercado del libro de Bayarri, junto al Riu Sec. Como se agradece alguna singular narración de sucesos criminales –léase con atención el capítulo Terroristes entre nosaltres– capítulo trasparente y descriptivo, y al tiempo un pedazo de la mejor literatura negra o gótica.

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