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El Periódico Mediterráneo

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Basilio Trilles

BABOR Y ESTRIBOR

Basilio Trilles

Margarita, el faro

El Gobierno de Pedro Sánchez, entregado a la delincuencia del secesionismo y a los herederos de ETA para seguir aferrado al poder, tiene entre sus filas, ungidas por la felonía, a una mujer entera y leal con España: Margarita Robles. La ministra de Defensa es el único baluarte de decoro que resiste en la estepa gris de vergüenza en que se ha convertido un Ejecutivo contra natura, cuya única ocupación desesperada en estos momentos se concentra en aguantar la poltrona y manejar los presupuestos del Estado.

El roble es símbolo de resistencia y nobleza, y Margarita hace verdad semejantes atributos que en ella vienen escritos por línea familiar, estampados en plural. Robles molesta y encabrona a la banda que ha pergeñado la peligrosa astracanada del caso Pegasus, cuyos efectos sonrojan a los profesionales de la seguridad nacional y ponen en seria prevención a los servicios de inteligencia de los países con los que nuestra nación comparte alianzas. Dicho llanamente: la supervivencia de Sánchez abre la puerta para que los zorros entren en el gallinero. Así, y tras la decisión de Meritxell Batet por orden de su jefe, bilduetarras (Otegi se frota las manos) e independentistas golpistas van a poder acceder a información del Centro Nacional de Inteligencia. Inquietante.

Observadores próximos a la Moncloa opinan que Sánchez, haciendo honor a sus actos de deshonor, podría tener decidido el cese de Margarita, ahora más sola que la una en el valiente ejercicio de su cargo. Con el actual escenario, el cese sería otro paso que volvería a traspasar el Rubicón de la decencia, en un suma y sigue del más desnortado Gobierno de nuestra historia reciente. Margarita es el faro de dignidad que desean oscurecer.

Periodista y escritor

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