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Rafael Ballester

LA VENTANA DE LA UJI

Rafael Ballester

El orgullo de amar: Día del Orgullo LGTB+

La diversidad sexual no es más que una de tantas diversidades que nos hacen ser diferentes y nos enriquecen como sociedad

El próximo día 28 de junio se celebra una vez más el Día del Orgullo Gay, aunque en realidad es el Día del Orgullo LGTB+ porque en él pretendemos defender los derechos sexuales no solo de los hombres homosexuales sino también de las mujeres lesbianas, de las personas bisexuales, de las personas trans y de cualquier otra minoría sexual que se encuentre estigmatizada y sufra los efectos de la discriminación de nuestra sociedad.

Se trata de un día triste y alegre a la vez. Triste porque con él se denuncia, no solo aquella redada policial en el pub Stonewall de Nueva York, en el mismo día del año 1969, sino todas las barbaridades que han tenido que sufrir a lo largo de la historia de la humanidad las personas que no se ajustan a los esquemas cisheteronormativos. Y aquí podemos incluir un amplio abanico de atrocidades que van desde el empalamiento o la muerte en la hoguera en la antigüedad, hasta las más modernas terapias conversivas que pretenden castrar psicológicamente a las personas que se apartan de la norma para que puedan desaparecer esos impulsos tan terribles que consisten en sentirse atraídos/as y amar a personas del mismo sexo. Resulta curioso que en pro de una supuesta moralidad se prohíba amar a personas que no están haciendo daño a nadie con su orientación sexual, simplemente por amar de otra manera, cuando lo único que debería revertirse es la incapacidad para amar, demasiado frecuente desgraciadamente en nuestra sociedad. Es curioso también comprobar cómo algunas de las reticencias hacia estos colectivos provienen de supuestos representantes de la Iglesia, que en teoría deberían dedicarse a extender el amor por donde quiera que vayan, ya que, al fin y al cabo, ése fue el mensaje central de Cristo. Actualmente las personas LGTB+ siguen sufriendo todo tipo de discriminaciones. Por más que algunos piensen que hemos alcanzado una plena igualdad e inclusión de todas las orientaciones e identidades sexuales, esto no deja de ser una utopía. Las amenazas, los insultos, las bromas, la ridiculización, la humillación, los empujones y golpes, las agresiones sexuales, las palizas… están presentes en las vidas de muchas de estas personas. Incomprensiblemente en un país que pretende ser democrático y civilizado, todavía suceden este tipo de agresiones y no de manera esporádica, siendo uno de los denominados delitos de odio más frecuentes. Las personas LGTB+ aprenden a vivir con miedo, con miedo a expresarse como son, a ser ellos mismos, y a fuerza de experimentar el odio y el rechazo de quienes les rodean, en ocasiones acaban odiándose a sí mismos. Cabría preguntarse por qué nos dan miedo las personas que sencillamente son diferentes. La diversidad sexual no es más que una de tantas diversidades. También tenemos la cultural, la religiosa, la ideológica, la lingüística, la corporal… Y todas esas diversidades que nos hacen ser diferentes, que hacen de cada persona un ser único e irrepetible, son las que nos enriquecen como sociedad. Querer que todos seamos iguales es un suicidio social. No podríamos aprender unos de otros, supone creerse en la posesión de la verdad, de una única verdad que es la tuya, cuando la realidad y la verdad siempre es poliédrica, siempre tiene muchas caras y muchos ángulos que se complementan unos a otros. Al fin y al cabo, el término diferente siempre es recíproco, siempre implica a dos partes que se identifican por oposición a otra, de manera que las personas cisheteronormativas también son diferentes, también deberían sumarse al orgullo de la diversidad. Por otro lado, seguramente quien esté leyendo este artículo tendrá los ojos claros, o más bien oscuros, será más alto o más bajo, con el pelo corto o largo, más grueso o más delgado, con la piel más blanca o más oscura. ¿Qué le parecería si viviera en un país en el que de manera arbitraria se discriminara y estigmatizara a las personas que son como usted?

Por ello el Día del Orgullo LGTB+ también debe ser un día alegre, un día de fiesta, que representa justamente el orgullo de ser diferente a la mayoría, el orgullo de ser como eres, el orgullo de haber sido capaz de decir basta, de salir del armario donde la sociedad te había encerrado y mostrarte tal como eres, el orgullo de poder decir libremente qué es lo que sientes ser y a quién quieres amar, de quitarte la máscara e intentar ser libre. Es un día festivo también porque afortunadamente vivimos en un país en el que a pesar de tener mucho que mejorar en el respeto a las libertades sexuales, tenemos algunas de las legislaciones más progresistas del mundo, leyes que tenemos que defender con uñas y dientes para que nunca se deroguen porque eso significaría un paso atrás como sociedad civilizada, y para que, más bien al contrario, sigan ampliándose y haciéndose más ambiciosas en una sociedad que va progresando y en la que cada vez más personas se quitan la venda de la boca y gritan al cielo: soy gay, soy lesbiana, soy bisexual, soy trans y solo pido que me dejen vivir.

Universitat Jaume I de Castelló

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