Suscríbete

El Periódico Mediterráneo

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

Carlos Hidalgo

LA RUEDA

Carlos Hidalgo

El síndrome del impostor

La escasez de empleo, en un mercado laboral cada vez más competitivo, unido a la exigencia de tener que ser multitarea, han contribuido a que se multiplique el llamado síndrome del impostor. Este, es un trastorno psicológico según el cual las personas con cierto éxito son incapaces de asimilar sus logros, empleando con frecuencia la tendencia a minimizar y subestimar su prosperidad. Así, sienten que no están suficientemente preparadas para desarrollar determinadas tareas y, en el caso de tener éxito en las mismas, se deberá al azar, y no al mérito propio.

A menudo, sienten que están engañando a los compañeros de trabajo, intentando que piensen que son buenos en su quehacer. Y esto afecta de una manera negativa a su carrera profesional puesto que, al estar convencidos de que no se está a la altura, se obsesionan con la idea de que no se debe cometer el mínimo error, en lugar de actuar de forma proactiva.

Esta sensación termina, o bien bloqueando a la persona o desencadenando cuadros de ansiedad extremos, ocurriendo a todos los niveles y empeorando a medida que se asciende en la escala laboral, puesto que se van asumiendo más responsabilidades. Michelle Obama, Kate Winslet o Neil Armstrong, el primero en pisar la Luna, han confesado que lo han padecido. Por lo visto, este problema emocional no tiene nada que ver con la inseguridad o la baja autoestima, sino más bien con el perfeccionismo, siempre pensando que se puede hacer mejor, y con el individualismo, pues se rechaza ayuda al pensar que, si se pide, no se puede demostrar la valía.

Hacer una lista de las fortalezas, llevando un registro de los logros, es una buena forma de recordarse a uno mismo que no se es un farsante. Si el síndrome del impostor es un exceso de autoexigencia, la mediocridad es el defecto de ella y, como siempre, en el punto medio está la virtud. Siempre es mejor hecho que perfecto.

Psicólogo clínico

(www.carloshidalgo.es)

Compartir el artículo

stats