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El Periódico Mediterráneo

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Cristina Fernández

LA CLAVE POLÍTICA

Cristina Fernández

Oltra vez será

No es mi estilo hacer leña del árbol caído y, mucho menos, utilizar los procesos judiciales para atacar a rivales políticos. Esa forma de actuar, tan vigente en la política, no va conmigo. Nunca me ha gustado y desde luego no voy a descender a las alcantarillas para hablar de la aún vicepresidenta de la Generalitat, Mónica Oltra. Hay líneas que no deben cruzarse jamás y que deberíamos de recomponer entre todos los demócratas por el bien de nuestra sociedad. A los políticos se les debe juzgar por sus hechos, por su trabajo, por lo que aportan --o no-- a su comunidad.

No es ningún secreto que la Generalitat ha maltratado sistemáticamente a los castellonenses esta legislatura y que, dos de sus mayores exponentes, han sido las carteras de las conselleras Ana Barceló y Mónica Oltra. Los trabajadores del Hospital Provincial, Hospital General o el de Vinaròs pueden dar buena cuenta de los desmanes administrativos de la primera, y los mayores de nuestra provincia y sus familiares, de la segunda. Porque la pomposa conselleria de Igualdad y Políticas Inclusivas ha sido, en la práctica, todo menos igualitaria. Las 50 familias que siguen esperando la apertura del Centro La Pineda de alzhéimer, en Castellón, son el mejor ejemplo. Por desgracia, no el único.

La presentación hace unas semanas en la Diputación del plan Convivint, con la propia Oltra y el presidente José Martí, cobra su verdadera dimensión en estos días. ¿Pero cómo vamos a creernos que van a crearse 34 residencias, con 77 millones de euros de inversión, si no han sido capaces de abrir una en siete años? Todas las que se han abierto durante este tiempo han llegado de la empresa privada. ¿Qué significa? Precios prohibitivos, escandalosos, y listas de espera que son interminables. Esa es la realidad. Así pagamos a nuestros mayores y sus familiares por sus años de trabajo y esfuerzo, ni igualdad ni inclusión.

El juicio de las urnas

El juicio al que me gustaría que se enfrentase la vicepresidenta del Consell es al de las urnas. Donde son los ciudadanos los que dictan sentencia y es inapelable. No caben recursos ni tampoco se puede impugnar en instancias europeas. Desconozco los tiempos políticos del Consell y si Ximo Puig va a mantener a la consellera o dinamitar el Botànic. No es mi primera preocupación, ni la segunda, como creo que tampoco lo es de la mayoría. Estamos en otras cosas: el recibo de la luz, el atraco diario en las gasolineras, el gas que asfixia a nuestro sector azulejero y a nuestra economía provincial, la desbocada lista de la compra. Eso es lo que importa, lo que realmente nos importa.

Me hubiese gustado que el veredicto final lo dictasen las papeletas, pero creo que no va a ser posible. En los próximos días conoceremos el desenlace de este escabroso asunto político-judicial. Mientras tanto, las residencias de la Tercera Edad por abrir y la actualidad valenciana marcada de nuevo por los juzgados. Oltra vez será.

Portavoz de Ciudadanos en la Diputación de Castellón y teniente alcaldesa de Benicàssim

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