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El Periódico Mediterráneo

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Carlos Hidalgo

La rueda

Carlos Hidalgo

Piensa a lo grande, Henry

Se han cumplido 50 años del famoso Watergate, el escándalo de las escuchas ilegales que tumbó al presidente Richard Nixon

Se han cumplido 50 años del famoso Watergate, el escándalo de las escuchas ilegales que tumbó al presidente Richard Nixon, por las 200 horas de grabaciones magnetofónicas que él mismo ordenó, para controlar a la oposición.

Pero si Nixon ha pasado a la historia por ese escándalo, tal vez podría haber llegado a hacerlo por su flirteo con el botón nuclear, ya que lo acarició en varias ocasiones, jugando al límite con esa posibilidad contra su rival soviético Leónidas Brézhnev.

Estados Unidos se estaba desangrando con la guerra de Vietnam, un conflicto que escenografiaba en realidad la confrontación entre dos grandes superpotencias (URSS y EEUU). Con el fin de intentar forzar a su rival a retomar las negociaciones de paz, los estadounidenses transmitieron la idea de que estaban dispuestos a usar bombas nucleares contra los norvietnamitas. Anatoly Dobrynin, embajador de la Unión Soviética en Estados Unidos, explicó a Brézhnev que Nixon era incapaz de controlarse incluso en una simple conversación, y que la vehemencia de sus consideraciones demostraba su falta de equilibrio. Y es que la mente del ex presidente norteamericano ha sido comparada con una gran casa, repleta de habitaciones oscuras.

La amenaza fue tan real, que hoy se considera que el mundo nunca estuvo tan cerca de una guerra nuclear como cuando Nixon le dijo a su secretario de estado Henry Kissinger «vamos a calentarlos por Navidad», ordenando en diciembre de 1972, lanzar en 741 vuelos de los B-52, 15.000 toneladas de bombas sobre Hanoi y Haiphong. Pero la frontera entre audacia y temeridad es difusa, y si se le añade alcohol, se difumina. Cuando el brutal ataque no surtió el efecto deseado, Nixon sugirió utilizar armas nucleares. Kissinger (a la postre Premio Nobel de la Paz en 1973) le respondió que tal vez resultaría excesivo, pero el presidente le replicó: «¡Henry, por Dios, piensa a lo grande!».

*Psicólogo clínico

(www.carloshidalgo.es)

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