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El Periódico Mediterráneo

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Basilio Trilles

BABOR Y ESTRIBOR

Basilio Trilles

Flanco Sur y OTAN

En los últimos años he escrito, en más de una ocasión, acerca de la necesidad de que la OTAN, dado que no existe un Ejército europeo, debe afrontar con rigor y realismo el problema de seguridad que supone el Flanco Sur, subrayando que la situación geoestratégica de España resulta nuclear. El dantesco episodio del pasado domingo en territorio marroquí, al otro lado de la valla fronteriza con Melilla, con 23 muertos oficiales y centenares de heridos, fruto de los métodos antidisturbios de la Gendarmería Real de Marruecos, debería llevar al Gobierno de Pedro Sánchez a una seria reflexión que, sin embargo, ha quedado en halagos a la policía del ahora amigo Mohamed VI, digno sucesor de su padre, Hassan II, aquel tipo que montó la histórica Marcha Verde mientras Franco agonizaba y trazó la diáspora del pueblo saharaui, entonces como hoy abandonado por España.

Brutal el empleo de la fuerza de los guardias alauitas, de cuyos métodos expeditivos hemos tenido evidente prueba en tan luctuoso suceso que no resiste el mínimo test de la Declaración Universal de Derechos Humanos de la ONU. Un exceso criminal que de producirse en cualquier país occidental supondría una exhaustiva investigación impulsada por la Justicia, la exigencia de fulminantes responsabilidades políticas y la condena de la comunidad internacional. En Marruecos el horror queda finiquitado con una fosa común y el reconocimiento del jefe del Ejecutivo español al celo de los uniformados de la cachiporra, los mismos que en su día abrieron las puertas amigablemente para que centenares de ilegales llegaran a territorio español. Entonces los agredidos y agraviados fueron los heroicos guardias civiles y policías nacionales.

Flipante

Resulta, cuanto menos, flipante la transformación del presidente Sánchez desde que le sustrajeron la información de su móvil. El colega Graciano Palomo, veterano en los vericuetos de la trastienda política y de las alacenas del estiércol, no deja de preguntar qué tienen los marroquíes de nuestro apuesto primer ministro, gracias al famoso sistema Pegasus de patente israelí. Casualmente, desde el acto de piratería sufrido por el inquilino de la Moncloa el viraje de la política española sobre el Magreb puede considerarse inédita: Sánchez comiendo en la mano de Marruecos y montando un cisma con Argelia, país estratégico para nuestros intereses. No obstante, el gurú patrio tiene razón cuando solicita de la OTAN especial atención del denominado Flanco Sur. Además de las evidentes necesidades de establecer una adecuada seguridad en el Mediterráneo, resulta conveniente recordar que Melilla y Ceuta son territorio español varios siglos antes de la existencia de Marruecos y, por tanto, jurisdicción de la OTAN. Empero, una nación de la UE, en la que están garantizadas las libertades, tiene el deber de denunciar la salvajada ocurrida a manos de la Gendarmería de Mohamed VI. Una cosa es proteger la soberanía nacional y otra aplaudir una injustificada masacre de ciudadanos subsaharianos. Inaceptable.

La OTAN debe tomar cartas en el Flanco Sur, de no hacerlo sería un error garrafal que pagaremos caro. Ahora mismo la estrategia, dada la limitada configuración militar de las potencias aliadas, está dirigida a la grave amenaza de Rusia, que sigue invadiendo Ucrania a sangre y fuego amenazando la seguridad de la UE. Mientras, Sánchez pasando la mano por el lomo de Mohamed VI y parte de su Gobierno contra la Cumbre de Madrid, alguno arropado por banderas rojas con la hoz y el martillo. Biden y los demás, atónitos.

Periodista y escritor

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