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Jose Martí

A FONDO

José Martí

Todos con La Palma

Es importante que los fondos europeos del 'Next Generation' lleguen a todos los pueblos

Estuvimos en La Palma. La llaman, la isla bonita y de hecho lo es. Pero no esperen, aunque sea una de las Islas Canarias, grandes playas, con palmeras ondulantes, arenas doradas y sol tropical. No es ese tipo de belleza. Allí todo es abrupto, volcánico, cenizo, pero en esa naturaleza difícil, el ser humano ha sabido adaptarse y cultivar; cultivar cientos y cientos de hectáreas de plataneras, abancaladas y agarradas a las faldas de las montañas mirando al mar, enclaustradas en sus predios, verdes y finitas -cada año el agricultor corta la planta de raíz para que la nueva que junto al tallo ya verde pueda desarrollarse en plenitud-. Cultivar y edificar, edificar unos pueblos, pequeños, bonitos, cuidados, limpios, con arquitectura neocolonial y gusto especial por las plantas, la ornamentación botánica, la vegetación. Una vegetación que luce esplendorosa, variada en su multiplicidad. La subida al mirador de Roque de los Muchachos, cima de la isla a 2.426 metros de altura, donde se halla uno de los observatorios de astrofísica más importantes del mundo, supone una magnífica clase de botánica in situ. Podemos encontrar no menos de cuatro tipos de vegetación claramente diferenciada, en donde predomina una de las grandes sorpresas de la isla: la laurisilva; es un ecosistema vegetal de gran exuberancia y con gran diversidad de especies botánicas, grandes árboles de hoja perenne que alcanzan una importante altura y que dominan una gran zona montañosa que divide la isla.

Y sí, en la parte más al norte está el volcán de Cumbre Vieja, una montaña pequeña e insignificante que causó tanto daño y tanta destrucción a lo largo de 85 días. 1.050 personas perdieron su vivienda habitual, más de 2.000 fueron las edificaciones afectadas, así como cientos y cientos de hectáreas arrasadas de una de las mejores zonas de plataneras de la isla. Ahora no impresiona el volcán, que aún despide humo, sino el gran muro de lava que llega hasta el mar. Ya han logrado que una carretera lo atraviese y permita de nuevo la comunicación de quienes hasta hace poco estaban juntos y durante estos meses tenían que dar un rodeo por toda la isla para encontrarse.

Valía la pena que la reunión de presidentes de diputaciones, cabildos y consejos insulares, que realizamos cada cuatro meses fuera en La Palma. Les expresamos nuestra solidaridad que fue agradecida con mucho calor y simpatía. Afortunadamente y aunque algunos se empeñen, no todo funciona mal en este país. La ayuda ha sido ingente y una vez más el apoyo y la colaboración de todas las administraciones ha dado sus frutos. Representantes de todos los partidos de La Palma así lo reconocieron. Todo el país se volcó con la isla y un concepto que cada vez utilizamos con mayor asiduidad, dejó de ser pura teoría y se transformó en práctica política. La gobernanza común o gobernanza colaborativa adquirió su verdadero sentido. Es una lástima que solo lo pongamos en práctica con motivo de catástrofes y hecatombes; si se transformara en práctica política cotidiana, no nos iría mal.

En la reunión, el seguimiento de los fondos de recuperación, transformación y resiliencia ocupó un lugar destacado. Así fue en la última asamblea que tuvimos en León y en estas mismas páginas les informe de ello. Si recuerdan, pedíamos 15.000 millones de los fondos para ayuntamientos y diputaciones. Parece que al final se llegara a esa cifra o incluso se superará. Y eso es una buena noticia, como también lo es que se ha conseguido una ampliación en los plazos de las convocatorias, que eran muy ajustados, y que el IVA se contemple como pago en las ayudas concedidas. Pero las noticias no son tan buenas cuando hablamos de la importancia que supone el que los fondos europeos del Next Generation lleguen a todos los pueblos, también los pueblos pequeños, los pueblos de interior, para lo que es esencial el papel de las diputaciones. En ese aspecto no se avanza suficientemente y de nuevo hicimos oír nuestra voz. Todavía hay tiempo, aunque cada vez queda menos.

Presidente de la Diputación de Castellón

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