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El Periódico Mediterráneo

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Antonio Gascó

COSAS MÍAS

Antonio Gascó

Fuera de las murallas

El incremento de hábitat en Castelló, en la segunda mitad del siglo XVI, supera el cinturón murado, comenzándose a edificar en «els antuixans», o llanos baldíos, frente al Portal dels Gascons, los edificios del Raval de Santa Bárbara (nombre tomado de la ermita que sirvió de base al citado convento de franciscanos), abriendo calles como la que hacia el sur, paralela al Sequiol, (actualmente de la Trinidad) llevaba al monasterio y la del Camí de l’Alcora que miraba al Oeste (hoy Navarra). Estas vías implicaban, junto a viviendas ordinarias de una población que ya no tenía cabida intramuros, otras de más postín como la del gobernador del reino, Luis de Castellví que, con posterioridad, adquirió Felipe Más. La actual vía urbana, perpendicular a la fachada oeste del Teatro Principal, rotulada con el nombre de Huerto de Mas, recuerda lo que era la espalda del imponente edificio y su cercado agro. En estas fincas y otras aledañas situadas en lo que se conoció como Realet (hoy plaza del Real) establecería el acaudalado notario Mas, una era comunal donde no se llevasen a cabo acciones de degüello de reses y en la que no se pudiera tampoco edificar construcción particular alguna, por pertenecer a los territorios comunales conocidos como antuixans. Frente al portal de la Fira y a lo largo de la línea hoy ocupada por la calle Zaragoza, se había construido un Calvario, en cuya capilla, ya en 1507, se oficiaban misas. Hoy la rotulación de una pequeña vía, paralela a la ronda Magdalena, nos rememora su presencia, mantenida hasta la guerra carlista de 1837 en que fue destruida. El origen de estos itinerarios de rezo del Vía Crucis, parece vincularse a la orden franciscana y en particular al viaje de su fundador a Tierra Santa y son muy frecuentes, desde finales del medievo, en el ámbito de las comarcas castellonenses.

Cronista oficial de Castelló

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