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El Periódico Mediterráneo

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Ruth Merino

EL TURNO

Ruth Merino

Fin de curso

Termina un curso político no tan marcado por la pandemia como el anterior, pero en el que el Botànic no ha sabido o no ha querido avanzar en dar solución a los grandes problemas de la sanidad, la educación y las políticas sociales.

Así, encaramos el verano con un caos absoluto en centros de salud y hospitales, como viene siendo habitual, fruto de la falta de previsión y de valentía para afrontar reformas estructurales, y también fruto del sectarismo de quienes tienen como principal objetivo las reversiones sanitarias, aún a costa de perder calidad en el servicio.

Termina el mes de julio con esperas de dos años para conceder la dependencia y la renta de inclusión, con una tasa de pobreza del 25%, y con un déficit absoluto de plazas en residencias de mayores. Ni una sola residencia construida en 7 años.

Y comenzará en septiembre un nuevo curso escolar con decenas de miles de niños en barracones, confirmando así el fracaso del plan Edificant. El resto de las áreas y sectores no están mejor: autónomos olvidados, los problemas de la juventud en un cajón, vivienda pública inexistente, el campo que se muere y el agua que no llega. Eso sí, tenemos un nuevo impuesto que (también) pagaremos todos los valencianos: la indigna tasa turística.

En fin, que somos la comunidad con impuestos más altos y un presupuesto que ha crecido un 60% en 7 años, pero en la que no se solucionan sus principales problemas.

Tal derroche de recursos públicos y tanta ineficiencia sostenida en el tiempo sin duda tendrá consecuencias porque ¿dónde queda la utilidad de un gobierno si no mejora la calidad de vida de los ciudadanos?

Síndica de Cs en Les Corts

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