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El Periódico Mediterráneo

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Andrés Martínez

LA CLAVE POLÍTICA

Andrés Martínez

Apagón forzoso

No es ningún secreto que la decisión unilateral de la Diputación de Castellón de apagar las luces del Castillo de Peñíscola me tiene disgustado, decepcionado y francamente molesto. El decreto del Gobierno ha hecho que esta semana hayamos tomado una serie de medidas para el ahorro energético, medidas que se suman a las que –desde hace ya casi una década– estamos tomando en administraciones como el Ayuntamiento de Peñíscola, para ser más eficientes en el consumo y reducir emisiones. No creo que haya nadie razonable que se oponga a ser más eficientes, lo que no es de recibo es que el Gobierno nos haga ahora comulgar con algunas decisiones cuya eficacia es más que dudosa.

Pero lo que es aun más surrealista es que haya quien, queriendo ser más papista que el Papa tome medidas que no exige el decreto ni parece que vayan a tener un impacto significativo en el ahorro energético si no van acompañadas de otras que se implanten de forma estratégica, con inversiones asociadas y un plan integral al respecto.

Me refiero, evidentemente, a la decisión que la Diputación ha tomado de apagar las luces del Castillo de Peñíscola durante la madrugada; algo que no le ha pedido nadie (ni siquiera el decreto referido) ni ha consensuado con nadie: ni con el sector turístico local –no olvidemos que nos encontramos en pleno agosto y Peñíscola cuenta ahora con alrededor de cien mil visitantes--; ni con el propio Ayuntamiento, que puede aproximarles a la realidad de nuestra localidad ahora y hacerles recapacitar sobre lo poco oportuna que es ahora la medida.

El Castillo está situado en la parte más alta de nuestra ciudadela, contiguo al ermitorio de nuestra Patrona; a las dos de la madrugada desaparece a la vista en medio de la oscuridad, quedando únicamente las luces de las murallas como marco lumínico de la silueta más reconocible del litoral mediterráneo.

Un despropósito

Es un despropósito, no hay ningún vecino o vecina de la población que me haya encontrado y con quien haya hablado a este respecto que entienda esta decisión; no la comprendemos, no la compartimos y no la podemos aceptar sin –al menos– intentar que se vuelva a valorar.

El Castillo de Peñíscola es uno de los monumentos más emblemáticos de nuestra tierra, uno de los monumentos más importantes y conocidos de nuestro país; su imagen, junto a la del resto del conjunto histórico-artístico que forma la ciudadela amurallada, es la imagen del lugar soñado para muchos. No podemos permitir que, tras lo que venimos viviendo en estos últimos años, con todo lo que llevamos a las espaldas, justo el año de la recuperación de la actividad turística, nos impongan esto.

Alcalde de Peñíscola

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