Este rincón de los paralelismos forzados no podía resistirse al relevo en la casa de Windsor --con permiso de los nazis que la han habitado-- para establecer similitudes con el cambio del control accionarial en el CD Castellón. Una alarmante ignorancia histórica y/o antipatriotismo, el abrazo al oportunismo más rancio y una elevada dosis de protervia han llevado a la Comunidad de Madrid a decretar tres días de luto por la muerte de la reina de los británicos y de otros 13 países más; con otro día se la ha honrado en Andalucía (vecina de la robada Gibraltar); y hasta un equipo de fútbol, la Ponferradina, ha hecho público su homenaje póstumo. No ha tanto se produjo el magnicidio del primer ministro japonés y estos mismos populistas dieron la callada por respuesta en un alarde de coherencia sin par.

Una estratégica ignorancia mercantil, una tiñosa demagogia y no poca tendenciosidad patrocinada han intentado presentar los cinco años de mandato de Vicente Montesinos como un modelo de gestión. Nada más lejos de la realidad. La bonanza de dos ascensos --casuales o meritorios, es lo de menos-- apenas sirvió para maquillar unas cuentas que dejaron a la Sociedad Anónima Deportiva más allá del borde del abismo de la quiebra técnica, que solo su sucesor sabe cuánto dinero le ha costado esquivar. Y no será porque no se han generado ingresos, sino por su dudosa administración. Ítem más, los contratos blindados en favor de algunos directivos --amigos y familiares, mayormente-- todavía lastrarán un tiempo la tesorería del club. Y, lo que es peor, ni siquiera el Centenario ha servido para generar nuevas ayudas económicas, apagar los tradicionales fuegos cainitas entre la afición y reivindicar el protagonismo social perdido. 

Tampoco este es el sitio ni el momento para recordar las prebendas medievales y antinaturales de la monarquía que, sin embargo, sobrevive por la solemne teatralidad que la rodea y el falso sentimiento de paternalidad que se arroga sobre sus súbditos. «Ha hecho mucho por nuestro país», lloran a Isabel II quienes parecen olvidar la fortuna que ha amasado a su costa en todo este tiempo. 

De igual manera, y sigo con mi extrapolación, pese a la propaganda oficial y a la representatividad que se atribuía con un tono victimista tan del agrado de la plebe albinegra, el balance del reinado de Montesinos no puede considerarse positivo para el club. Aunque, a nivel personal, su negocio ha sido doble, elude responsabilidades y cobra por las acciones; para el Castellón, lo mejor que ha hecho, sin duda, es vender y hacerlo a alguien como Bob Voulgaris, quien lejos de presentarse como un príncipe heredero actúa más en la línea de quien se ha hecho a sí mismo y no quiere vivir de los beneficios de un falso linaje sino de su trabajo, y sabe que para obtener resultados no hay otra que invertir. 

Cierto que el nuevo rey albinegro anda todavía despistado en su trono porque no ha gozado de la formación de su homónimo en Buckingham, que con esa excusa llevaba repitiendo curso ¡¡durante 73 años!! Pero mientras al otro orellut, a Carlos, solo le molesta un desubicado tintero en su mesa, al nuestro le preocupa por qué se enteró tarde de la invitación del ayuntamiento a la entrega de la medalla de oro de la ciudad, ergo qué no le habrán ocultado de la realidad del club. Pero ya empieza a conocer a quienes le rodean.

Por eso mismo, urge que una auditoría le/nos revele el verdadero legado recibido; que se informe y que decida en consecuencia y sin hipotecas sobre las acciones judiciales emprendidas en beneficio del Castellón y contra sus expoliadores; y que extienda su control hasta la Fundación para asegurarse que sus ingresos no se utilicen en nóminas indirectas que eluden así el filtro de la junta general de accionistas.

No serán medidas que gusten entre los pudientes lores del reino, pero imprescindibles en el inicio de una nueva era. Ya me gustaría que los acomodados nobles de hace unos meses exhibieran idéntica fidelidad que antaño y demostraran que, por encima de sus intereses particulares, está la institución, aunque ya no puedan muñir las ubres reales. God save the King!!!