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El Periódico Mediterráneo

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Francisco Cabañero Catalán

No más violencia en el deporte base

Es un problema que se ha normalizado, pero lo que hay que hacer es educar a los pequeños en el respeto

Cuántas veces hemos hablado de que no queremos violencia en el deporte, y mucho menos en el deporte base, donde los más pequeños y jóvenes deportistas necesitan estar en un ambiente cordial y amigable, donde lo más importante es hacer deporte y divertirse.

Pues bien, hace unos días volvió a suceder en nuestra provincia. Era un partido amistoso que por lo que se vio, de amistoso tenía bien poco. El titular lo decía todo Un jugador de 17 años del Burriana Salesianos ingresa en la UCI tras recibir un puñetazo de un rival.

Lamentablemente, una vez más. Y ya van muchos casos los que oímos. Casos de violencia en el deporte base. Padres que invaden un campo de fútbol donde juegan niños de 10 años e increpan de forma inaudita al árbitro, jugadores que agreden a árbitros, padres enzarzados en peleas, o como el último caso en el que un jugador agrade a otro del equipo contrario, ...

Pero esta es la realidad. Una realidad en la que por desgracia, el deporte base tiene, otra cara, la más amarga, la violencia. Violencia que no debería de aparecer pero que llevamos una temporada que aparece mucho y, por desgracia, muy frecuentemente.

Pero muchas veces nos preguntamos siempre lo mismo: ¿ Y a qué es debido todo esto ? Las respuestas serían un gran número y muchas de ellas hacia una misma dirección: inculcar a los niños «ganar, ganar y ganar». Pero los niños y jóvenes deportistas reflejan lo que ven en los mayores y aquí es donde los especialistas lamentan la falta de educación y valores que reciben los niños y jóvenes de hoy en día, que están muchas veces cerca de altercados en el deporte o cerca de la avaricia de ser los primeros.

Alejados de los focos y de los grandes alientos de la gente, cada fin de semana se producen cientos de riñas y peleas en el deporte base. No es un ejemplo para los que intentan emular a sus grandes ídolos que «salen en la televisión» y que para ellos son una referencia.

En los partidos de prebenjamines ya hay insultos, se escuchan auténticas barbaridades en algunas ocasiones, y por encima de todo tenemos que tener en mente estas tres premisas: aprender, compartir y respetar. Son premisas que cada domingo, Coasveca y Encuentros Deportivos Castellón a través del gran Ricardo Stasi, se intenta inculcar a los cientos de niños de 4 y 5 años que pasan por las instalaciones deportivas Chencho para disputar encuentros sin competir (el resultado es lo de menos), pero con un objetivo común de divertirse, hacer amigos porque no competimos, compartimos. Y compartimos unos valores de respecto al prójimo. Además, si a esto le sumamos que cada semana invitamos a una asociación del tercer sector para mostrar el día a día y hacer ver que no todo es fácil en esta vida y que la otra cara del deporte base debe ser la de la solidaridad y no la de la violencia.

Muchas veces me planteo dónde está el inicio de todo, si lo que pasa en el deporte profesional es fruto de lo que se aprende en la base o es al revés. Solo hace falta ver lo que sucede un fin de semana en cualquier campo, un partido de fútbol en benjamines se puede convertir en un Barça-Madrid. Y nos olvidamos de la importancia de formar y fomentar valores en los más pequeños, que es lo realmente importante.

Los fines de semana, la gente escucha lo que se dice en las instalaciones deportivas donde se desarrollan las competiciones de deporte base, y nadie dice nada, parece como que sea algo normal, y se normaliza. Muchos descargan su rabia acumulada durante toda la semana y la manifiestan de forma violenta en dichas instalaciones.

Existe una realidad a la que no podemos dar la espalda: la violencia existe en el deporte base. Y así es. Inculquemos a los niños que deporte no es competir y que solo vale ganar a cualquier precio, sino disfrutar y compartir respeto hacia los demás.

Si al final del partido, podemos decir que «me divertí en el partido», entonces puedo decir que fue un buen partido. Al menos es lo que yo entiendo.

Y así debería ser para todos los jóvenes que practican su deporte favorito, pero, ¿y si tu mayor pasión se convirtiese en tu peor pesadilla? Esta es una realidad que, por desgracia, nos enfrentamos cada día.

Todos y todas somos susceptibles de sufrir violencia en innumerables entornos de nuestras vidas, incluso en ambientes en los que a priori suponemos seguros, sanos.

Un entorno donde sorprende encontrar tanta violencia es el deporte base.

El deporte base, una actividad física complementaria (que en algunos pocos casos puede desembocar en una práctica más profesional o de alta competición), es en esencia una actividad que practican en todos los casos menores de edad.

Para terminar el artículo quiero que reflexionemos porque la violencia en el deporte base es un problema que lo estamos normalizando y el deporte base es mucho más que deporte, es educar en valores a los más pequeños. Un deporte basado en aprendizaje y respeto y limpiemos esta otra cara del deporte base.

Presidente Federación Coordinadora de Entidades Ciudadanas de Castellón

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