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Wences Alós

TRIBUNA

Wences Alós

¿Una república bananera?

En cualquier democracia es fundamental la separación entre los poderes legislativo (las Cortes), ejecutivo (Gobierno) y judicial (jueces). Sin embargo, en España estamos viendo como el Gobierno en los últimos meses legisla a su antojo para imponer sus criterios políticos al poder judicial.

Hemos visto como el Gobierno por un puñado de votos, para conseguir apoyos en los presupuestos, ha impulsado el reblandecimiento del delito de sedición. Delito por el cual fueron sentenciados numerosos miembros del procés, que ni más ni menos, proclamaron e intentaron la segregación de Cataluña del resto de España. Lo siguiente hubiera podido ser una Guerra Civil y sin embargo, se modifica la ley para reblandecer las penas incentivando nuevas acciones independentistas.

También hemos visto, como, otra vez el ejecutivo, el gobierno PSOE-Podemos, impuso su ley del solo sí es sí sin escuchar las advertencias que se producían. Pero no solo eso ya que, en estos momentos, ante la revisión de centenares de condenas por delitos sexuales acusan a los jueces (poder judicial independiente) de sus errores, sin un mínimo atisbo de autocrítica.

Y como el poder judicial es independiente, y hay sentencias que a este Gobierno PSOE-Podemos no le agradan, también se plantea la modificación del delito de malversación. Ya que no han podido influir en los jueces en las sentencias de los ERTE en Andalucía y quieren evitar la entrada en prisión de José Antonio Griñán y compañía, pues se modifican las leyes, ahora a favor de los condenados por corrupción.

El gobierno actual es capaz de modificar la ley (el delito de sedición) por conseguir un puñado de votos para los presupuestos del estado, ni escucha a expertos ni hacen caso de sus advertencias (en la ley del solo sí es sí) y ahora es capaz de plantearse una modificación para liberar a condenados por corrupción en su partido. ¿No creen que vamos camino de convertirnos en una república bananera?

Si la ley no me gusta, la cambio, pero sin pudor, y modifico las condenas de delitos evidentes, para conseguir rédito político, sin escuchar a nadie, como si se fuera poseedor de la verdad absoluta.

A pesar de todo estoy tranquilo, preocupado pero tranquilo, porque si no queremos acabar siendo una república bananera hay un antídoto, las urnas, y para eso no falta mucho.

Alcalde de Moncofa

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