Opinión | A QUEMARROPA

Las europeas

Es importante acudir a votar, porque en estos tiempos posmodernos todo se decide en Bruselas. O casi todo. Es bien cierto que de amnistías deciden bien poco, o de vuelos en Falcon, o de maletas venezolanas, o de esposas con amistades peligrosas. Eso son nimiedades. En Bruselas se decide lo importante. Lo que va a pasar con los pescadores valencianos que van a dejar de pescar, con los agricultores que van a dejar de cultivar… Incluso se decide sobre los pirotécnicos que van a dejar de trabajar la pólvora. En Bruselas se decide todo aquello que los españolitos vamos a dejar de hacer. Y lo más gracioso de todo es que los tecnócratas y diputados que toman esas decisiones por lo general son nórdicos, galos o germanos. Ellos cortan el bacalao.

Recuerden, queridos lectores, cuando algunos de estos perfiles decidieron regular la pirotecnia. Daneses decidiendo cómo tenían que ser las mascletàs. Suecos decidiendo qué puede o no puede contener un masclet. Y mientras estos pájaros se metían hasta la cocina de nuestra más pura entidad cultural… ¿Dónde estaban y en qué andaban los eurodiputados y tecnócratas valencianos en Europa? ¿No andarían tocándose las bolas a dos manos? Porque el resultado de aquel proceso fue demencial. Una charlotada a la europea. Pero bueno, lo importante es ir a votar, porque esas elecciones son muy importantes. Aunque los partidos españoles las vean, las lean, las interpreten solo en clave nacional y luego así nos luzca el pelo. Con tecnócratas centroeuropeos hablando y decidiendo sobre el Mediterráneo.