Opinión | A babor y estribor

Fango

El presidente del Consejo General del Poder Judicial ha dicho que la nueva fórmula de elección de jueces apuntada por Pedro Sánchez es volver al pasado, cuando el Ministerio de Justicia nombraba a los togados. Ese pasado es Franco. En esa misma línea, el jefe del Ejecutivo anuncia una regulación de los medios de comunicación apoyándose en la ley europea del ramo cuyo fin es el de ofrecer la mayor transparencia de los grupos empresariales que manejan los canales de información.

La idea dicha en labios de Sánchez, para su aplicación en España al libre albedrío suyo, nos vuelve a retrotraer a esos tiempos pasados de los que él saca buen rédito en sus estrategias del tocomocho político. De tanto pasear el espantajo del dictador, parece que algo de aquel ha empapado su ambición sin límites. Jueces y periodistas constituyen la obsesión del alumno aventajado de los autócratas del Grupo de Puebla. La Justicia y la prensa libre investigan legítimamente a Begoña y al hermanísimo David. Tal vez pretende que jueces y periodistas remeden a la ministra palmera Montero.

Desde 2019, Pedro Sánchez no ha ganado ni una sola elección, aunque en el dominio del lenguaje de la propaganda ha superado a los grandes maestros de la historia. Ya lo decía Goabbels: «Cuanto más grande será la mentira más gente la creerá». La hemeroteca resulta implacable a la hora de desvelar la trayectoria del presidente. Aunque siempre se puede ser ciego y sordo, lo que haga falta para contener esa máquina del fango inventada para embaucar a millones de inocentes.