Opinión | A QUEMARROPA

El mal perder

La prensa española, así, en general, el pasado lunes abrió sus cabeceras con titulares repletos de opiniones subjetivas. Cada cual acercó el ascua a su sardina ideológica. Y así, según el diario que uno leía, creía que había pasado una cosa u otra.

La cruda realidad es que el Partido Popular Europeo ganó las elecciones en una gran mayoría de países. En España, también. La izquierda no logró vencer en casi ningún estado y se verá obligada a ser oposición en Europa. La derecha extrema, avanzó. Y la extrema derecha también lo hizo.

Así pues, en clave nacional, Pedro, Pedrito, Pedrete y sus acólitos pueden cantar misa en arameo, si así lo desean, pero lo cierto es que el Partido Popular le sacó al PSOE unos setecientos mil votos de ventaja, que se dice pronto, oiga.

Joan Baldoví, de Compromís, afirmó que se trató de una «victoria pírrica». Setecientos mil votos y cuatro puntos porcentuales son algo pírrico para el líder del pancatalanismo valenciano, ver para creer. ¡Qué mal perder! Además, Sumar y Podemos se quedaron lejísimos de los casi dos millones de votos de Vox. Después de un invierno malo llega una mala primavera.

La gran sorpresa la dio Alvise Pérez al obtener la friolera de tres europarlamentarios. Alvise, en solitario, ha sido el principal azote del desgobierno nacional durante los últimos años. Ahora que le protege su acta europea, su activismo se incrementará.

La ola que llega es azul, guste o no, y es decisión de los votantes que ese azul sea claro u oscuro. Ya me entienden.

Escritor