Opinión | La rueda

‘Wu wei’ (la inacción)

Tener un momento de ocio, dedicando unos instantes del día a suspender toda acción, observando lo que sucede alrededor, puede ser muy beneficioso para nuestra salud física y mental. Este es un hábito promovido por todas las civilizaciones antiguas dedicadas al desarrollo de la conciencia. Así, el Taoísmo, filosofía oriental surgida hace más de 2.000 años, habla del arte de la no-acción o, en su idioma original, Wu wei. Esta práctica implica dejar ser, permanecer en la quietud, observando la vida que nos rodea desde la calma.

Como podemos imaginar, para nuestra acelerada mente occidental, ponerlo en práctica implica un enorme desarrollo de serenidad y sosiego, capacidades que por nuestro estilo de vida vamos perdiendo. Wu wei no es pereza o pasividad, es hacer pausas cuando es necesario, buscando la paz interior, siendo una noción que invita a enfrentarse a una situación de manera natural, sin forzar nada.

Una habilidad básica a desarrollar en el Wu wei es aprender a dejar de preocuparnos tanto. No se trata de ignorar los problemas y conflictos que surgen en la vida, sino de poner las cosas en perspectiva y darles solo la importancia que tienen. Este concepto se puede entender mejor a través de una metáfora natural como el agua, símbolo recurrente debido a su capacidad para fluir sin esfuerzo alrededor de los obstáculos, teniendo una fuerza tremenda. El agua no lucha, simplemente se adapta a las circunstancias, porque el manantial no pregunta por el camino. En definitiva, el Wu wei nos invita a observar, adaptarnos y fluir con los acontecimientos, en lugar de forzar soluciones o actuar impulsivamente.

*Psicólogo clínico (www.carloshidalgo.es)