Opinión | RECONTRA

La confesión

La semana pasada un secretario de Ayuntamiento me trasladó una teoría que me pareció muy interesante en relación con las declaraciones responsables para las licencias menores de obras en casa. Ya sabes, para cambiar un chapado o remodelarte la cocina. Y que consiste en que no hace falta una resolución del ayuntamiento que te autorice a hacer las obras. Sencillamente con tu declaración responsable y pagando el impuesto del ICIO, puedes iniciar las obras.

El secretario me comentaba que esta práctica funciona en los países protestantes porque no tienen el sacramento de la confesión, por el que se te perdonan todos tus pecados. En los países protestantes (al menos los creyentes) es impensable que alguien pueda faltar a su palabra, porque se condena al fuego eterno. Sin embargo, en los países católicos, al existir el sacramento de la confesión, el pecado desaparece tras ser reconocido y si hay propósito de enmienda.

Picaresca

Por lo tanto, pecar siempre tiene una solución. Y es aquí donde falla el sistema urbanístico: la picaresca española y la existencia de una posibilidad de que te perdonen el pecado nos lleva a que la declaración responsable no sea lo efectiva que debiera, amparando en bastantes casos un ligero desvío de las obras realmente realizadas. Que, en cualquier caso, siempre podrá ser perdonado si te pillan. Todo lo más con una multa. Ello lleva a la desconfianza de la Administración, dado que el sistema igual no sea todo lo eficaz que debiera. Igual va y tiene razón este secretario tan espiritual.

Urbanista