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Opinión | Pensamientos desde el rincón

Noticias que no salvan vidas

«Es difícil / extraer noticias de los poemas / y sin embargo los hombres mueren miserablemente cada día / por falta / de lo que se encuentra en ellos». El diagnóstico que William Carlos Williams estampó en un poema hace casi un siglo resurge con la fuerza de una verdad incómoda en este presente donde todo arde a la vez. Lo rescata Maggie Nelson en Como el amor. Ensayos y conversaciones (Anagrama) —traducción Damià Alou—, y uno no puede evitar releer esos versos con la televisión encendida, el timeline en llamas y la última bronca entre Elon Musk y Donald Trump desplegándose en tiempo real como si fuera Shakespeare en versión distópica: dos titanes del ego, a medio camino entre la tragicomedia y el algoritmo, peleándose por el control de una nación que ya no sabe en qué cree, salvo en su propio ruido.

¿Qué dice la poesía ante este espectáculo? Nada, dirán algunos. No cotiza en bolsa. No gana elecciones. No monopoliza titulares. Pero ahí está. Persistente. Terca. Innecesaria. Vital. Una de las pocas cosas que aún no grita. Que no compite por nuestra atención sino que espera paciente, como un animal herido, a que volvamos a escuchar.

La paradoja es esa: el exceso de noticias no nos informa, nos desgasta. Y la falta de poesía —esa manera de mirar el mundo con pausa, con vértigo, con humanidad— nos empobrece sin darnos cuenta. Lo de Musk y Trump no es solo una pelea entre multimillonarios caprichosos; es un síntoma. De la sobreexposición. Del narcisismo pandémico. De la falta de lenguaje real. Porque en los poemas —como decía Williams— no hay noticias. Pero hay consuelo, revelación, profundidad. Y eso, aunque no lo parezca, también es urgente.

En una época en que hasta la mentira parece aburrida de sí misma, la poesía no tiene la respuesta. Pero sí puede hacernos la pregunta adecuada. Puede decirnos que lo raro no es estar locos, sino fingir que no lo estamos. Que el problema no es la sobreinformación, sino la carencia de sentido. Que leer un poema —de los de verdad, sin filtros, sin trending topicspodría ser la acción más radical en un mundo diseñado para distraernos de lo esencial.

Quizá el problema no es que no se puedan sacar noticias de los poemas. El problema es que no hemos aprendido a ver las noticias como lo que son: una forma de ficción, una narrativa impuesta, una poesía mal escrita. Y eso sí que mata lentamente.

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