Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Opinión | BUENA PREGUNTA

Mi querida inteligencia

Conversar con una inteligencia artificial ya no sorprende. Lo que sí está cambiando, y rápido, es cómo hablamos con ella. Si hasta hace poco le escribíamos comandos, hoy podemos llamarle desde el coche o paseando al perro, como si al otro lado hubiera una persona. Cada vez de manera más accesible y realista. En ChatGPT, un usuario incluso en su versión gratuita puede escuchar respuestas que transmiten emoción, pausas naturales, ironía o ternura, con entonaciones realistas, susurros, risas o incluso capacidad para traducir y responder en tiempo real en varios idiomas. Todo con una naturalidad que, a veces, desorienta.

Pero lo relevante no es ya solo la calidad humanoide de las voces, sino la intención que hay detrás. Otro de los actores clave de esta era, xAI, la compañía de Elon Musk, acaba de lanzar Grok 4, una IA con personalidad, donde los suscriptores de pago pueden elegir compañeros conversacionales como Ani, con estética anime y tono sensual, o Rudy, provocadora y desafiante. La función Companions, que añade un avatar visual a la IA, también incluye a Ani y su modo NSFW (notsafeforwork), donde la IA puede quedarse en ropa interior en clave de novia virtual.

Detrás de estas decisiones no hay solo desarrollo técnico: hay pura estrategia emocional. Las grandes tecnológicas no solo compiten por ofrecer modelos más potentes, sino por algo mucho más profundo: ser la IA con la que generes apego. Y eso se consigue dotándola de voz, carácter, estilo e incluso actitud. La IA quiere ser escuchada pero, sobre todo, quiere ser querida.

Vínculo

Lo que viene es aún más ambicioso: altavoces que te despierten con la voz que elijas, neveras que te recomienden recetas con tono maternal, asistentes laborales que no solo entiendan tus tareas, sino tu forma de expresarte. Y bancos, hospitales o marcas de cualquier sector con los que hablaremos como si fueran personas. Porque ese es el siguiente gran salto: lograr que la IA no suene a máquina, sino a vínculo. En esa carrera no se trata solo de qué IA sabe más, sino de cuál nos gusta más. O peor aún: de cuál nos gusta demasiado.

Director y Chief Strategy Officer de Twelfhundred. Profesor UJI

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents