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Opinión | A QUEMARROPA

El hombre y a la piedra

El hombre es el único animal que tropieza dos veces con la misma piedra. Bueno, y tres, y cuatro, y cinco… ¡Las que haga falta, señores!

La euforia desmedida por comprar una vivienda en España ha llevado a la gran banca, y a la mediana y a la pequeña, porque en este tema no hay buenos ni malos, a rechazar la concesión de más hipotecas. Pero no porque quieran curarse en salud y manejar otros escenarios, no. No se trata de diversificar. Se trata, simple y llanamente de subir los precios. Es la ley de la oferta y la demanda, y nuestros políticos, esos que se llenan la boca hablando de que hay que regular el mercado de la vivienda y demás, son absolutamente incapaces de hacer nada mínimamente útil que ayude a los ciudadanos. Solo saben lanzar brindis al sol. Declaraciones más o menos altisonantes y, muchas veces, extemporáneas. Ridículas. Absurdas.

El mercado de la vivienda es un disparate. Comprar una casa ya resulta más caro de lo que fue durante el bum inmobiliario. Entonces hubo avaricia, exceso de oferta y demanda alucinada, descaro bancario y locura colectiva. Hoy falta oferta, por lo que los precios no paran de subir. La explicación del porqué es distinta. La consecuencia, la misma. Comprar casa es casi imposible. Y alquilar resulta carísimo. ¿Y qué ha hecho el desgobierno patrio a este respecto? Nada que valga la pena. ¿Qué tiene previsto hacer? Nada de utilidad. ¿Hasta cuándo seguiremos así? Hasta que la banca cierre el grifo y tropecemos de nuevo con la misma piedra.

La suerte está echada.

Escritor

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