Opinión | EL TURNO
En manos de Madrid, otra vez
Ni es una anécdota, ni es una coyuntura: es una falta de respeto y un atropello. Tras la dimisión de Carlos Mazón, el futuro político de la Generalitat parece haberse mudado a los despachos de Madrid, donde Feijóo y Abascal negocian como si la Comunitat Valenciana fuera una ficha más del tablero. La ciudadanía de Castelló, València y Alicante no votó para quedar tutelada por líderes nacionales que desconocen nuestras urgencias cotidianas; votó para decidir aquí, con criterio propio y rendición de cuentas cercana.
Esta situación es el resultado de una mala planificación, o de una planificación egocéntrica de Mazón. Se gobernó mirando el calendario personal, no la agenda del territorio. Cuando el proyecto se diseña alrededor de una carrera y no de una comunidad, el día que el candidato se mueve, todo se tambalea. Y entonces llegan las dependencias: teléfonos que arden, comités de crisis improvisados, líneas rojas que se negocian de espaldas a los valencianos.
¿Qué confianza puede inspirar un gobierno que necesita permiso externo para definir su rumbo?
La tutela ajena es la antesala de la irrelevancia. Cada vez que aceptamos que se decida por nosotros, perdemos capacidad para fijar prioridades: agua, financiación, agricultura, industria cerámica, logística, salud mental, vivienda, transporte metropolitano. Nuestros territorios no pueden ser moneda de cambio en una subasta de poder.
Sin intermediarios
Urge, por tanto, una enmienda a la totalidad: proyectos independientes, con raíces locales y vocación de servicio, capaces de pactar sin obediencias y de gestionar sin tutelas. Modelos que se midan por resultados y transparencia, no por consignas. Un gobierno que escuche a la ciudadanía, a los ayuntamientos, a los sectores productivos, a la universidad y a la sociedad civil, y que rinda cuentas aquí, sin intermediarios.
La indignación de hoy no es solo emocional: es un mandato ciudadano. Decir basta a la dependencia y exigir responsabilidad a quienes confunden sus intereses con el interés general. La Comunitat Valenciana merece un futuro decidido en la Comunitat Valenciana. Y cuanto antes lo entendamos, tanto partidos como instituciones, antes dejaremos de ser objeto de negociación para volver a ser sujeto político.
Alcalde de Nules y presidente de Unión Municipalista
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