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Opinión | Pensamientos desde el rincón

Dos miradas libres que iluminan el arte castellonense

Las artistas castellonenses Gema Quiles y Laura Palau.

Las artistas castellonenses Gema Quiles y Laura Palau. / MEDITERRÁNEO

En ocasiones, el calendario cultural provoca alineaciones que parecen casi astrológicas. Coinciden en el tiempo dos exposiciones que, sin proponérselo, señalan una evidencia que demasiadas veces pasa desapercibida: el extraordinario talento de las artistas castellonenses. Y no en cualquier lugar, sino en dos de los centros más importantes de la Comunitat Valenciana y del país: el IVAM y el Centre del Carme (CCCC). Gema Quiles y Laura Palau. Dos lenguajes distintos, dos sensibilidades propias, un mismo impulso creador que rehúye lo obvio.

En el IVAM, dentro del programa ‘Art i Context’, la exposición Disputa y pausa reúne a una nueva generación de creadores valencianos que trabajan desde la investigación, el pensamiento crítico y la instalación expandida. Entre ellos, la vila-realense Gema Quiles, cuya propuesta invita al espectador a participar en una escena que es banquete, jardín simbólico y paisaje mental. Sus copas convertidas en montañas, sus ríos hechos cuencas, su abundancia pictórica… Todo en su pieza habla de un mundo que se desborda mientras dialoga con el propio museo. Quiles entiende la pintura más allá del lienzo: la convierte en atmósfera.

Por su parte, el CCCC inaugura Mal hora, bon hora, la exposición individual de Laura Palau, una creadora para quien la imagen es tiempo y la naturaleza es maestra. Lo que presenta es una constelación de cielos: fotografías propias, de amistades, de hallazgos azarosos. Un archivo colaborativo y mutable que no clasifica, sino que respira. Palau observa las nubes como quien escucha un idioma antiguo. Su obra nos recuerda que el paisaje también es un estado afectivo.

Ambas artistas, desde sus lenguajes, encarnan esa frase de Schiller según la cual «el arte es hijo de la libertad y quiere obedecer al imperativo del espíritu, no a las necesidades que impone la materia». Quiles y Palau trabajan desde esa libertad interior que no se negocia, que no se ajusta a tendencias ni a estrategias de mercado.

Quizá por eso este doble reconocimiento no es una casualidad: es una señal. Castelló no solo produce talento; lo hace crecer. Y ya era hora de mirarlo sin pudor.

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