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Opinión | LA COLUMNA

El PP valenciano en vilo

La dimisión a plazos de Carlos Mazón ha dejado al PPCV al borde del colapso y en manos de Vox. La herencia que deja Mazón pesa como una losa sobre un partido que deberá recomponerse y en el que ya afloran dos bandos. Nada nuevo: cada relevo en un liderazgo político abre la puerta a la tormenta.

Ocurrió con el PSPV, cuando Diana Morant fue la elegida por Sánchez para pilotar la nueva etapa, aunque antes tuvo que superar el escollo de otros dos aspirantes. Santos Cerdán, hoy en prisión, allanó el camino. Tampoco en Més Compromís fue un tránsito plácido. Ámparo Piquer se impuso por un estrecho margen ante otras dos candidaturas.

Puestos en antecedentes, la obligada renovación en el PPCV nada tiene que ver con las de los partidos ahora en la oposición. La errática gestión de la dana, también de la propia dimisión, ha puesto patas arriba a una formación que, antes del fatídico 29-O, rozaba la mayoría absoluta en las encuestas.

En esa batalla por el control del partido se perfilan dos bloques. Por un lado, los presidentes provinciales (Vicent Mompó, Marta Barrachina y Toni Pérez), junto al futuro president Juanfran Pérez Llorca, con Mazón en la sombra, quienes cabrearon a Feijóo al aupar a Mompó como candidato a la Generalitat. Su movimiento es lógico: concentran el poder orgánico, el partido, que es lo que importa, y buscan blindarse ante las injerencias futuras de Génova.

En el otro frente, el poder municipal. Los alcaldes de las tres capitales (María José Catalá, Begoña Carrasco y Luis Barcala). Tienen votos, pero no controlan el partido.

Después está la dirección nacional, que como pasó con el PSPV, querrá decidir más allá de la interinidad de Pérez Llorca. Y la señalada, al menos al día de hoy, es Catalá.

Y, por si faltaba algo, el expresident Camps y sus acólitos vintage.

La transición no será sencilla. Feijóo deberá implicarse a fondo si quiere evitar una fractura interna. La falta de decisiones a tiempo le puede traer consecuencias porque necesita a la Comunitat para sostener su aspiración de llegar a la Moncloa.

Redactor jefe de Mediterráneo

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