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Opinión | LA RUEDA

No me gustó

Me pasé tres horas viendo la comparecencia de Mazón en la comisión del Congreso de los Diputados que estudia las circunstancias de la dana del País Valencià y confieso que, en general, ni me gustó ni terminé contento.

He de reconocer que, a pesar de que el interrogado era un impresentable como Mazón, no me gustaron las formas agobiantes que utilizaron algunos de los portavoces parlamentarios que interrogaban. Formas, repito, que ya no me gustaron cuando el PP se las aplicó a Sánchez en el Senado, ni tampoco ahora, cuando el lunes pasado otros se las aplicaron a Mazón. Formas irrespetuosas que no dejan responder ni hablar, que expresan desprecio y desahogo, pero no sirven para aclarar nada. No me gustó, tampoco, ver a Mazón cómo volvía a mentir cuando aclaró que si no le cogió el teléfono a su consellera de Justicia e Interior es porque tenía el teléfono en la mochila o, peor aún, cuando en contra de lo que declaró en otras ocasiones manifestó que no se enteró de que había muertos hasta el día siguiente. Aunque reconozco que lo que menos me gustó e incluso me entristeció, fue pensar que aquella persona era el president de la Generalitat, de nuestro autogobierno en el marco de la Constitución. Alguien que no asumía su responsabilidad y que estaba más pendiente de salvar sus huesos de la cárcel que, dicho sea por verdad, de preocuparse por nuestras tierras y gentes o de demostrar empatía con las víctimas o con su compañera la consellera de Justicia e Interior. Mientras veía tal esperpento me preguntaba: ¿Y dónde estaban el resto de consellers? ¿Por qué nadie lo avisó o fue a sacarlo del pecho? ¿Esto es lo que pasa cuando se nombran cargos por lealtad personal y no por capacidad y compromiso?

Analista político

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