Opinión | VIVIR ES SER OTRO
Asia
Oriente está de moda en mi cabeza. No paran de llegarme informaciones curiosas sobre nuestros conciudadanos del otro lado del orbe. He de reconocer que, así en general, me preocupa poco lo que pasa o ha pasado en el gigantesco continente asiático. Me desborda mi alrededor. Europa me basta. Qué digo Europa, con España ya tengo de sobras. Puede incluso que sin salir de la Comunidad Valenciana ya tenga suficiente. A veces Castelló me parece demasiado. Mi barrio da de sí lo suficiente como para no necesitar mirar hacia fuera. La mayoría de las veces, de hecho, esta columna se centra en mi casa… Paro ya o la columna de hoy será mirarme el ombligo.
Quería escribir sobre la revuelta Taiping. Sucedió en el sureste de China a mediados del siglo XIX. Fue una de las guerras civiles más sangrientas de la historia. Se dice que murieron entre, agárrense, veinte y treinta millones de personas. Al mismo tiempo, en un lugar igualmente lejano, se disputó otro conflicto entre hermanos: la guerra civil americana. Las estimaciones hablan de, como mucho, 750.000 fallecidos. Pero claro, todos hemos oído hablar de ella gracias a Hollywood y a la influencia norteamericana.
También quería escribir sobre Corea del Sur y su innegable crecimiento económico. Se cuentan grandes alabanzas sobre ese país. Ahora bien, su producto interior bruto per cápita es menos del 5% superior al de España. Y otro dato inquietante: su tasa de suicidios triplica la de aquí. Ni siquiera voy a perder unos segundos de mi vida en comprobar su índice de calidad de vida. Que los sigan alabando cuanto quieran.
Singapur ha pasado de ser una sociedad tercermundista a… seguir siéndolo. Sus datos macroeconómicos son brutales. Han evolucionado de compararse con países del África subsahariana a tener una solidez financiera ejemplar. Se la pone, al lado de China, como ejemplo de «dictaduras que funcionan». Y junto al gigante asiático están también a la cabeza de los países que más coartan las libertades de sus ciudadanos o donde las protestas están literalmente prohibidas por ley o costumbre. También ha generado enormes diferencias económicas y un sistema social que tensa la vida de sus ciudadanos hasta el máximo.
Terminemos con Corea del Norte, ese adalid del comunismo más rancio y deshumanizado. Hace poco me enteré de que su selección de fútbol nacional se enfrentó en un amistoso contra un equipo de medio pelo brasileño y los hicieron pasar por la verdadera canarinha para gloria de la nación. Pues bien, he indagado sobre el hecho pensando que en ese país puede pasar cualquier cosa y es falso. Les hablo, por si se han perdido, de una mentira elevada al cuadrado: sí hubo tal partido, pero no es cierto que las autoridades norcoreanas lo vendieran como un Corea del Norte - Brasil. Empataron a cero, por cierto.
Deberíamos abrirnos a lo que pasa en todo el mundo, y no solo enfocarnos en nuestro eurocentrismo, o mejor dicho, en nuestro occidentalismo. Hay mucho más allá de la cultura de estos lares. Aunque, ojo, no todo lo que nos cuentan de por allí es verdad.
Editor de La Pajarita Roja
- Crisis: una empresa cerámica negocia el despido de la mayoría de su plantilla
- Ya está operativo el primer gimnasio al aire libre de Castellón: hasta 7 máquinas diferentes
- Pillan a dos 'collidors' en Almenara cogiendo naranjas en un huerto por error: se habían equivocado de finca
- Un gigante de la panadería pone sus ojos en Castellón para abrir su primera sede
- Violento robo en Castellón tras acudir a una cita pactada en una plataforma de compraventa
- El colegio de Castelló que ha sido premiado por lo eficientes que son sus maestros
- Un accidente con tres camiones provoca el corte total en la AP-7 en Castellón
- Una peligrosa persecución de película en Castelló deja dos policías locales heridos
