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Opinión | PUNTO DE VISTA

Panadería Macián

Soy fill de botiguer, desde niño he respirado tienda, y me encanta. El pequeño comercio, es el alma de las ciudades, debemos cuidarlo y apoyarlo porque es nuestra historia. Recién llegado a Castellón, hace mas de 30 años, paseando por la calle Mayor descubrí una panadería tradicional fachada de madera y olor a pan verdadero. Compre una trenza y una barrita de chocolate, me gustaba mucho de pequeño, hacía años que no comía esa combinación y me encantó la rememoranza. Era Macián, una de las mejores panaderías, pastelería, bombonería de la ciudad. Se abrió, según cuentan, en 1947 en la calle la Unión por Rosalía Palos y Pedro Macián. En 1950 paso al número 12 de la calle Mayor donde está desde entonces, vamos por 75 años. Hoy tenemos al frente la tercera generación Pedro José Macián y Marimer Sidro (monta tanto, tanto monta), mantenedores de la magia que consiguen con sus productos de primera calidad y sus profesionales elaboraciones, hechas con amor.

Producen cosas tan sabrosas como un pan de masa madre, las famosas pelotas de fraile, los chimos, los tortells, el de cabello se sale, ensaimadas, trenzas o cruasanes y productos salados como las cocas, la de cebolla y piñones buenísima y la de tomate insuperable. Detrás del mostrador o en el obrador artesanal existe un equipo competente y amable. Cuando quiero darme una alegría, compro algo, me lo como con placer y esta es mi celebración personal. Si quieres autenticidad, ilusión, producto artesanal y no triste y maligna bollería industrial, este es tu lugar, aquí la pastelería se ha convertido en arte.

Notario y doctor en Derecho

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