Opinión | A FONDO
25 de noviembre
Cada 25 de noviembre, desde el Ayuntamiento de Benicàssim, nos sumamos a la conmemoración del Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, con el fin de manifestar nuestro rechazo más firme ante cualquier tipo de violencia ejercida contra las mujeres, sus hijos e hijas, renovando nuestro compromiso institucional de seguir impulsando las acciones necesarias para sostener los servicios especializados que nos permitan acompañar a las víctimas cuando nadie las ve, trabajando de manera coordinada con los centros educativos de Benicàssim, la Policía Local y el resto de Fuerzas y Cuerpos de Seguridad.
Un año más, también volveremos a salir a las calles para recordarles que no están solas, que la memoria de todas las víctimas permanece viva, y que no dejaremos de luchar para que ninguna mujer vuelva a ser víctima de la violencia machista. Porque en una sociedad que presume de libertad e igualdad, la violencia contra las mujeres es absolutamente incompatible con los valores que defendemos y con el futuro que queremos construir.
Sin embargo, la realidad continúa siendo estremecedora. En pleno siglo XXI, en cualquier lugar del mundo, ser mujer sigue siendo hoy un factor de riesgo. A pesar de los avances, los esfuerzos y las campañas, los datos siguen golpeando nuestras conciencias. La cifra de mujeres asesinadas en lo que llevamos de año en nuestro país asciende a 39, dejando familias rotas y vidas marcadas para siempre. Son números que no deberían existir y que, sumados, año tras año, evidencian que estamos fallando como sociedad.
Porque todavía hoy, son muchas las mujeres que continúan sin atreverse a denunciar, paralizadas por el miedo y atrapadas en una violencia silenciosa que, demasiadas veces, termina costándoles la vida. Y es que, cuando el año termina y conocemos con rabia contenida la lista de mujeres asesinadas, a todos se nos encoge el alma. Sabemos que detrás de cada cifra hay un nombre, hay una historia truncada, una vida que merecía futuro, un proyecto que nunca debió romperse, una familia rota.
Debemos tenerlas presentes para redoblar recursos y esfuerzos que permitan mejorar la prevención de las conductas violentas, enseñar a los jóvenes a detectar estas situaciones; aprender a no excusar, ni tolerar ningún abuso; denunciar cualquier forma de violencia y combatir las actitudes de menosprecio hacia las mujeres, que todavía persisten.
En Benicàssim ese trabajo lo hacemos a través de la campaña Todos los 25 son 25 de noviembre, con la que cada día 25 de mes renovamos nuestro compromiso en combatir la violencia machista. Una campaña de concienciación que pone el acento en la educación, en saber reconocer las situaciones de maltrato, en no normalizar el control y en no tolerar ninguna forma de violencia. A lo largo del año, cada día 25, organizamos charlas, talleres, actividades deportivas con mensaje, proyecciones de películas, acciones en los centros educativos y propuestas culturales abiertas a toda la ciudadanía de Benicàssim con el objetivo de que los niños y las niñas aprendan a relacionarse de forma sana; que nuestros jóvenes identifiquen y cuestionen cualquier gesto de control o menosprecio, y que las personas mayores se sientan también parte activa de esta respuesta colectiva que queremos dar a la violencia machista, desde nuestro municipio.
Una campaña reconocida y premiada, por tercer años consecutivo, porque Benicàssim sigue siendo Municipio Tolerancia 0 frente a la violencia de género. Y si desde nuestra responsabilidad municipal trabajamos para reforzar todos nuestros recursos locales, resulta incomprensible, indignante y vergonzoso que, desde el Gobierno, se estén cometiendo errores de bulto que repercuten directamente en la protección y seguridad de las mujeres.
Me refiero al escándalo de los fallos de las pulseras telemáticas. Esa herramienta que debe servir a las víctimas como última barrera frente al agresor y que les marca la diferencia de vivir con miedo, a vivir seguras. Pero el Gobierno, y su Ministerio de Igualdad, han fracasado con el sistema de control de estas pulseras que vienen encadenando fallos desde hace tiempo. La propia Fiscalía ha advertido de las consecuencias de esos errores, y distintos medios han recogido la preocupación de jueces y de mujeres que utilizan estos dispositivos, denunciado incidencias y problemas en el sistema de avisos.
A primeros de año ya advirtieron al Gobierno de los fallos en el sistema de alertas, pero Sánchez, más ocupado en salir airoso de todos sus líos judiciales, prefirió minimizar el problema en lugar de afrontarlo con transparencia, negando la gravedad de lo que estaba ocurriendo y obviando algo de extrema gravedad: que cada fallo en una pulsera es una vida desprotegida.
Alcaldesa de Benicàssim y senadora
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