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Opinión | LA RÚBRICA

Manipular a los colectivos vecinales

Los colectivos vecinales son pieza fundamental de Castelló porque gracias a sus propuestas y a sus comentarios un ayuntamiento pulsa las necesidades de los barrios. Trabajo desinteresado que ocupa horas de su tiempo libre y clave para una ciudad que debe ser, sobre todo, participativa.

El problema es cuando hay partidos políticos que pretenden coartar su libertad, presionar sin que parezca que presionen, llamar a capítulo cuando algo no les gusta y, en definitiva, utilizarlos a nivel partidista. Llevan dos años gobernando, pero ya hemos podido comprobar ese afán de Partido Popular y Vox por marcarles el camino.

Uno de los episodios más recientes lo protagonizó el portavoz de Vox y concejal de Seguridad, Antonio Ortolá, quien afirmó en rueda de prensa que el gobierno municipal cambiaba el nombre de la plaza País Valencià por 9 de Octubre porque así lo solicitaron asociaciones vecinales. Y lo decimos alto y claro: es mentira. Porque desde el PSPV-PSOE pedimos en una comisión un informe sobre las entidades vecinales que querían modificar el nombre y la respuesta fue clara: ninguna solicitud.

Atribuir a supuestas demandas ciudadanas este cambio es instrumentalizar la participación ciudadana, es traspasar una línea roja inaceptable. Las asociaciones tienen toda su legitimidad para proponer, criticar y exigir, y el problema radica cuando PP y Vox quieren manipularlas, utilizándolas como escudo para su juego político, para imponer su ideología. Y eso se llama deteriorar la democracia.

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