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Opinión | COSAS MÍAS

La generación de oro

Es curioso reseñar que, en Castellón, en el inicio del siglo XX, hubo una interesante generación de intelectuales y eruditos que sentaron las bases de un afán cultural local de destacado nivel. Los años 20 del pasado siglo, pese a la honda depresión de su inicio, constituyen una edad de oro, por la creación de instituciones culturales y deportivas, felizmente vivas, como son el CD Castellón, la Sociedad Castellonense de Cultura, la Sociedad Filarmónica, el Ateneo y la Banda Municipal.

Hijos intelectuales del grupo finisecular de los Perales, Ribés Sangüesa, Carlos Sarthou, Carlos Llinás, Ribelles…, editores de Revista de Castellón, Ayer y hoy, Don Cristóbal y Arte y Letras, fueron unos nuevos eruditos contemporáneos de la generación del 27, aunque tuvieran en lo estilístico poca relación con ella y más con la del 98. De la amplia nómina, serían destacables Salvador Guinot, Ricardo Carreras, Carlos González-Espresati, Ángel Sánchez Gozalbo, mosén Betí, Luis Revest y Juan Carbó, artífices de la creación en 1919 de una sociedad científica y literaria que tuvo el domicilio social en el sobrado de la casa de Ricardo Carreras en la calle Enmedio. Era un sotabanco que, por sus reducidas dimensiones y lo profuso de la asistencia, pronto fue bautizado como El bochinche y así le llamaban familiarmente a esta su sede los que formaban parte de ella.

En mayo de 1920 aparecería el Boletín de la Sociedad Castellonense de Cultura, que tuvo y tiene un carácter erudito, científico, literario, histórico y artístico, con especial atención al territorio castellonense.

Cronista oficial de Castelló.

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