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Opinión

Los años en el periódico, mi Ítaca particular

Fue a mediados de los años ochenta, en plena transición democrática, cuando el gobierno de España, recién elegido por una amplia mayoría progresista (año 1982), decidió privatizar los medios de comunicación estatales, sobre todo emisoras de radio y prensa escrita.

En cuanto a medios de comunicación escritos, la Comunidad Valenciana tenía un medio, por provincia, que cubría la información en cada territorio. Sus cabeceras eran, y son, el Periódico LEVANTE de Valencia, el INFORMACIÓN de Alicante y nuestro MEDITERRÁNEO de Castellón. Actualmente los tres forman parte del gran Grupo Mediático PRENSA IBÉRICA S.L.

A principio del año 1984, recibí el encargo de auditar el periódico MEDITERRÁNEO porque la recién creada PECSA (Promociones y Ediciones Culturales Sociedad Anónima) había adquirido en subasta pública, (celebrada en Madrid), por 69 millones de pesetas la propiedad de la empresa que editaba el periódico y no sabían exactamente cuál era su patrimonio, el estado de sus cuentas, sus deudas, etc. En definitiva, el Consejo de Administración necesitaba saber realmente qué era lo que habían comprado por los sesenta y nueve millones de pesetas.

Estuve con mi equipo (tres personas) realizando las labores auditoras durante la mayor parte del mes de marzo del 84. En la primera quincena de abril presenté el informe de las cuentas auditadas y el Balance de la Sociedad al Consejo de Administración de PECSA. Quince días después, el Vicepresidente del Consejo, D. Angel Perez Ponz, y el Secretario, D. Eduardo Wenley Palacios, me ofrecen una propuesta de empleo y sueldo, que tras consultarla con mi familia y amistades instruidas en estos menesteres, decido aceptar. Así es como a mediados de mayo me convierto en el primer Gerente de PECSA. Al mes siguiente en la primera Junta General de Accionistas, el Consejo, junto con los accionistas asistentes, me nombran Consejero Delegado de la entidad.

La Administración, la Redacción y los Talleres de MEDITERRÁNEO estaban ubicados en la parte oriental, en su planta baja y primer piso, del edificio que el Servicio Territorial de Cultura posee en la actual Avda del Mar nº 23.

Tomada la posesión de mi cargo, me encuentro con que la Administración estaba compuesta por cinco personas jóvenes y dinámicas que llevaban apenas dos meses trabajando en el periódico, y cuyas herramientas de oficina se reducían a tres máquinas de escribir totalmente manuales y un ordenador para facturar de 10Megabites; sí, de 10 Mb, que empleaba toda una habitación de 14 metros cuadrados y que funcionaba con tarjetas perforadas. Ni que decir tiene que mi primer y principal objetivo fue modernizar todas las herramientas, máquinas y dispositivos que se utilizaban en Administración para realizar las tareas relacionadas con clientes, proveedores, facturación contabilidad, etc.

Según mi informe de auditoria, de los 88 trabajadores de Mediterráneo con los que contaba el periódico antes de salir a pública subasta, y sabiendo las pérdidas que cada año se pasaban como gastcorrespondiente presupuesto estatal, haría falta una reducción de plantilla mínima del 45% para poder obtener beneficios. Después de articular todos los mecanismos que en aquel entonces tenía la contratación laboral (Bajas incentivadas, Jubilaciones anticipadas, Traslados a otros Organismos Públicos, etc), se consiguió que PECSA, la empresa privada editora del MEDITERRANEO, comenzara su andadura con 42 personas en plantilla.

No hace falta decir que no fue nada fácil. Hubo que resistir a escenarios de alta presión, de algunos grupos de trabajadores, reconducir comportamientos demasiado nostálgicos, así como desarticular unas cuantas acciones inadecuadas, sobre todo, por su escasez empática.

Pero mi compromiso era alto y la gran dinámica que me encontré en las personas, principalmente de Redacción, tales como Tomás Alvarez como Director, y Adjuntos a Dirección como Ernest Navas, Javier Andrés y Amparo Panadero, sin olvidar a personas de la Administración como Isabel Carrión en Publicidad y a Javier Ribes en Administración, fueron los que con su apoyo invaluable empezara su andadura el complejo, pero a su vez, ilusionante proyecto de rentabilizar el más importante medio de comunicación de Castellón, que pasaba de ser público a privado. También me sentí muy avalado por el Presidente del Consejo D. Rafael Ribes Pla, el Vicepresidente D. Angel Perez Pons y el Secretario  D. Eduardo Wenley Palacios.   

En este año del Centenario, siendo consciente de que ya hay personas que ya no están entre nosotros, quiero mostrar mi más sincera gratitud a todos ellos. Siempre tendrán mi consideración más distinguida.

Debido a que los locales que ocupábamos no eran propiedad de PECSA, el Conseller de Cultura nos comunicó que estábamos situados en precario. No podíamos continuar alojados en unos locales de propiedad pública. Nos daba un año de tiempo para comprar o alquilar unos locales donde poder trasladar todas las secciones del periódico. Era junto al objetivo de modernizar toda la maquinaria de Administración el principal y urgente reto de proporcionarle al periódico unos locales, a poder ser en propiedad, donde se pudiera situar la empresa, y terminar así con su precariedad patrimonial.

 Con tal objetivo propuse al Consejo de Administración una ampliación de capital en dos fases de 15 millones de pesetas cada una, con el fin de que con los fondos obtenidos se pudieran comprar los nuevos locales. No fue un año habitando en precariedad, fueron dos. En 1986 el Periódico inauguró sus nuevos locales, situados ya donde se encuentran en la actualidad.

En los años siguientes, los retos que tuvimos que afrontar fueron en primer lugar la informatización de la Redacción y en segundo lugar la salida de Mediterráneo los lunes, por dejarse de editar las desaparecidas Hojas de los Lunes. Con mucha voluntad y compromiso por todo el equipo que formaba el staff se consiguieron ambos retos.

Por aquellos años, el principal motor de la provincia, la industria cerámica, marcada por la modernización tecnológica, se convirtió en pionera en la fabricación y comercialización del azulejo en España y el segundo tras la zona de la Emilia Romana con capital en Bolonia. El periódico MEDITERRÁNEO estuvo presente todos los años, con ediciones diarias especiales, tanto en las ferias de CERSAIE como en las Ferias de CEVISAMA en Valencia.

Pronto nos planteamos el siguiente reto, modernizar los talleres y celebrar el 50 aniversario de MEDITERRÁNEO, que tuvo lugar en el año 1988. A primera vista puede que a algún lector no le cuadren los números, puesto que si en el año 1988 se celebró el 50 aniversario, ¿cómo es que en el 2025 se celebra el centenario?

Hay que recordar que la aparición del periódico MEDITERRÁNEO en los quioscos fue el 14 de Junio de 1938. Fue normal que en el año 1988 celebráramos el 50 aniversario. Este año se celebra el centenario, porque fue en 1925 cuando apareció el primer número de prensa escrita cuya cabecera era Diario de Castellón. Trece años después, en plena guerra civil, cuando el bando franquista toma el mando de la provincia de Castellón, es cuando cambia la cabecera por la actual de MEDITERRÁNEO. 

Tres años después, en 1991, en la Junta General de Accionistas dimití de mi cargo como CEO de PECSA por continuas discrepancias con el Director General.

El último ejercicio económico que estuve como CEO en el periódico se auditó por la empresa Artur Andersen. PECSA obtuvo unos beneficios antes de impuestos cercanos a los 40 millones de pesetas.  A su vez la Oficina de Justificación de la Difusión (OJD) estableció que la venta del periódico en el año 1991 fue de 7.800 ejemplares diarios. La misma Oficina había certificado en 1984, año de la privatización, una venta de 4.100 ejemplares diarios.

En estos momentos, y recordando lo vivido durante los ocho años, pienso que el viaje fue largo, que fueron muchas las mañanas y las noches pasadas, en un lugar donde se estaba en completa actividad durante las 24 horas al día, todos los días del año; que fueron muchas las experiencias nunca vividas antes por mí, y sobre todo, que aprendí mucho de los que saben. En definitiva que Mediterráneo no era el destino, que lo importante fue el viaje, el camino recorrido. Por eso el periódico Mediterráneo fue mi ÍTACA PARTICULAR.

Ex Consejero Delegado de PECSA

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